El móvil de la radio se acercó al lugar para dialogar con el Padre. “Fue ayer durante la misa vespertina, entraron por el patio de la casa parroquial. Robaron dinero que había sido donado para seguir con las obras de la Iglesia. Lo que más nos duele es la sensación que nos queda de inseguridad e intranquilidad. Hay un clima de desconfianza donde la convivencia entre las personas se da más difícil”, relató.
“Ahora están arreglando puertas, poniendo nuevas cerraduras para tener la casa nuevamente lista para vivir con cierta tranquilidad. Pero estamos viviendo una época en la que nadie se salva. En una Semana Santa le robaron a los chicos que ayudaban en la liturgia, pero después se recuperó”, agregó el Padre.
“Como hoy todo vale y cada uno hace lo que se le da la gana, van proliferando estas actitudes delictivas”
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