Para las bandas de rock de Argentina, tocar en River fue y es sinónimo de consagración, de haber llegado a la meta, de jugar en las ligas mayores.
En ese estadio tocaron Soda Stereo, La Renga, Los Fabulosos Cadillacs, Los Piojos y Bersuit Vergarabat, además de reconocidas bandas internacionales como los Stones y Roger Water.
Allí tocaron, hace 21 años, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
La banda liderada por el Indio Solari y Skay Beilinson congregó a más de 150 mil personas en dos recitales inolvidables, tanto desde el aspecto musical como el policial.
Esos recitales significaron para Los Redondos el pasaje a ser considerada una de las bandas más reconocidas del país pero, además, representaba un verdadero desafío luego de sus seguidores fueran catalogados de “salvajes” y “violentos” por un gran sector de la sociedad.
Los días previos, en los medios la información del show de Los Redondos aparecía más en la sección policial, donde se comunicaban los intensos operativos de la Policía Federal, que en la de espectáculos.
Es que los antecedentes no eran los mejores. Se habían registrado incidentes en shows previos como los de Mar del Plata, Racing y Villa María. De todos modos, 150 mil “ricoteros” de diferentes puntos del país estuvieron presentes en dos noches colmadas de rock.
De hecho, en la primera noche hubo problemas. Se produjeron serios enfrentamientos fuera del estadio entre “Los Redonditos” y la policía. Adentro de River, un desquiciado provocó varias heridas de arma blanca entre el público. Luego, el individuo fue golpeado salvajemente por muchos espectadores y murió una semana después en un hospital de Buenos Aires.
Durante el show, el Indio, visiblemente preocupado y enojado por lo ocurrido, lanzó una dura advertencia a sus seguidores: “Veamosló como una de las últimas veces que tocamos”.
Solari dijo: “Bueno, pareciera ser que todo el esfuerzo…escuchenmé un poquito por favor han pasado cosas muy serias acá esta noche. ¡Escuchenmé carajo! Han pasado cosas muy serias esta noche acá, han entrado un par de hijos de puta, han lastimado gente, no sabemos si enviados por alguien, no sabemos por qué motivo. Se han cagado en el esfuerzo que ha hecho la banda, se han cagado en 70, 80 mil personas que hay esta noche acá. Desgraciadamente todo este esfuerzo, toda esta presión que han hecho durante días la prensa, para meternos en este ghetto, haciéndonos creer que somos animales. Han logrado, probablemente, que esta sea la última noche que toquemos. Se hace muy difícil cantar “Banderas de mi corazón”, se hace muy difícil hacer esto. Nosotros no tenemos ánimo en este momento, hay chicos lastimados, hay varios chicos lastimados. Por respeto a ustedes, toda esta gente que vino hoy de distintos lados vamos a seguir con el show que teníamos para hoy, pero bueno... veamosló como una de las últimas veces que tocamos. Por dictamen del juez vamos a tener que tocar con las luces del estadio prendidas”.
Un repertorio inolvidable
Musicalmente, los recitales de Patricio Rey fueron demoledores. Al comienzo de la primera noche se produjeron algunos problemas con el aspecto técnico del sonido, pero con el pasar de los temas la cuestión se fue acomodando. La segunda noche todo salió como fue planeado.
El listado de temas se basó en un profundo repaso de toda la discografía “redonda”, desde Gulp hasta el disco más reciente en ese entonces, Último Bondi a Finisterre.
Las primeras cuatro canciones, clásicos de la banda como El Pibe De Los Astilleros, Un Ángel Para Tu Soledad, Buenas Noticias y La Hija del Fletero, hicieron explotar a los casi 80 mil presentes.
Luego, llegaron los primeros temas del Último Bondi, Scaramanzia, Las Increíbles Andanzas del Capitán Buscapina y Estás Frito Angelito, pero volver con otros clásicos: Tarea Fina, Queso Ruso, Mi Perro Dinamita y Namfrifrufri Falifru.
Alien Duce, Preso en mi ciudad, Drogo Cop, El Árbol Del Gran Bonete y Pogo, calmaron un poco a la gente pero fue sólo para que los “ricoteros” tomen respiro antes de Nuestro Amo Juega al Esclavo, Juguetes Perdidos –momento dedicado por el Indio a “los Redonditos que están en las plateas más altas”- Nueva Roma, Es To To Todo Amigos y Motorpsico.
El cierre quedó a cargo de canciones que, verdaderamente, hicieron temblar el estadio: Ya Nadie Va a Escuchar Tu Remera y, el pogo más grande del mundo mediante, Ji Ji Ji.
Separación por el material audiovisual
A finales del año siguiente, diciembre de 2001, los líderes de la banda deciden separarse, tras una fuerte pelea por el material audiovisual de los recitales en River.
Según cuenta el Indio Solari en su libro “Recuerdos que mienten un poco”, la pelea se originó luego de varias negativas por parte de Skay de hacer una copia de seguridad de ese material. Ese conflicto no tuvo solución y fue el, inesperado, final de una de las bandas legendarias del rock argentino.
Temas
Te puede interesar





