Hay aromas que lo dicen todo antes del primer bocado. El del pan recién horneado con manteca, ajo y perejil es uno de ellos: intenso, irresistible y perfecto para abrir el apetito. Este pan de ajo casero es de esas recetas simples que siempre funcionan.
Con pocos ingredientes y casi sin esfuerzo, se logra un resultado crocante por fuera, suave por dentro y lleno de sabor.
Preparar la mezcla: pelá los dientes de ajo y picalos. En una procesadora o bowl, mezclalos con la manteca blanda y el perejil picado hasta formar una pasta homogénea.
Abrir el pan: cortá la baguette a lo largo y untá bien la mezcla sobre toda la superficie interna.
Reposar para potenciar el sabor: cerrá el pan, envolvelo en film y llevalo a la heladera durante 30 minutos. Este paso ayuda a que los sabores se integren mejor.
Cortar en porciones: retirá del frío y cortá el pan en rodajas de aproximadamente 1 cm.
Hornear: llevá a horno precalentado a 200 °C durante 10 a 15 minutos, hasta que esté dorado y crocante.
Servir caliente: sacalo del horno y disfrutalo en el momento, cuando está en su punto justo.
El secreto para que quede perfecto
La clave está en la manteca bien integrada con el ajo y el perejil, y en no saltear el tiempo de reposo. Ese paso marca la diferencia en el sabor final. Además, el horno fuerte permite lograr ese contraste ideal entre lo crocante y lo suave.