Desde las elecciones de 2021, la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe entró en un proceso de dispersión que no se detiene. Al principio del actual período legislativo, había siete bloques políticos. En la actualidad son 12 y nada indica que la cifra no siga aumentando, al compás de las alianzas y los divorcios políticos típicos de la época electoral.
La atomización de los bloques, interbloques y sub-bloques de diputados tiene consecuencias políticas concretas: ningún espacio por sí mismo está en condiciones de lograr quórum propio ni de imponer su voluntad al momento de una votación en particular.
Eso quedó a la vista en la sesión del jueves 3 de octubre, cuando los diputados radicales intentaron –sin éxito– votar una convocatoria para que la ministra de Gobierno Celia Arena y el secretario de Justicia de la provincia Gabriel Somaglia vayan a la Cámara a dar explicaciones por las denuncias en torno a los 36 pliegos enviados por el Poder Ejecutivo para cubrir cargos de jueces comunitarios en distintas localidades de la provincia.
La UCR no tiene los votos necesarios para imponerse por su propia cuenta en ninguna votación. Para ello, debe tejer alianzas con otros espacios, pero lo mismo le ocurre ahora al Partido Socialista –que supo conservar el control de la Cámara desde 2015 hasta bien entrado 2021– y al resto de las fuerzas políticas, sobre todo al PJ que volvió al gobierno provincial y tiene solo siete representantes –sobre un total de 50– en la Cámara baja.
La Cámara de Diputados en diciembre de 2019: una foto que quedó vieja
Cuando comenzó el actual período legislativo, el interbloque Frente Progresista contaba con 28 bancas sobre un total de 50 distribuidas en cinco sub-bloques:
- 14 diputados del Partido Socialista
- 11 diputados de la UCR
- 1 diputado del PDP (Gabriel Real)
- 1 del GEN (Mónica Peralta)
- 1 de Creo (Ariel Bermúdez), el partido de Pablo Javkin
El interbloque del Frente Progresista funcionó como tal durante casi dos años, conducido por el socialista Pablo Farías y el radical Maximiliano Pullaro, cada uno en representación de las dos fuerzas mayoritarias que lo integraban. Como producto de las elecciones intermedias de 2021, ese interbloque mayoritario de 28 representantes iba a dividirse en forma definitiva.
En el inicio del actual período –diciembre de 2019–, las 22 bancas restantes estaban distribuidas de la siguiente forma:
- 7 diputados del PJ, incluido Oscar “Cachi” Martínez que formó parte del interbloque desde su propia identidad de referente del Frente Renovador en Santa Fe
- 5 diputados de Cambiemos (partidos PRO, UCR macrista y FE)
- 4 de Vida y Familia (Nicolás Mayoraz, Juan Argañaraz, Walter Ghione y Natalia Armas Belavi)
- 2 de Somos Vida (Amalia Granata y Betina Florito)
- 2 de Frente Social y Popular-Ciudad Futura (Carlos Del Frade y Dámaris Pacchiotti)
- 2 de Igualdad y Participación (Rubén Giustiniani y Agustina Donnet)
Los cambios en la Cámara de Diputados, al compás de la política
Los vaivenes de la pandemia del coronavirus y los reacomodamientos de los distintos sectores durante las elecciones intermedias de 2021 cambiaron sustancialmente el mosaico político en la Cámara de Diputados de Santa Fe.
En los últimos tres años hubo solo dos cambios de nombres en la composición de la Cámara baja: el socialista Nicolás Aimar ingresó en lugar del fallecido Miguel Lifschitz y Sebastián Julierac, de la Colación Cívica, reemplazó de Gabriel Chumpitaz del PRO, quien asumió en diciembre de 2021 como diputado nacional.
A tres años de aquella primera distribución política, la integración de los bloques sufrió varias modificaciones: la principal fue la escisión, en 2021, del interbloque del Frente Progresista, que se dividió en dos grandes grupos –el socialismo y la UCR–, a la que se suma la atomización del espacio de los “celestes” y el reordenamiento del interbloque del PJ que se sumó la diputada Cesira Arcando, electa originalmente dentro de la lista de Cambiemos.
Así, en noviembre de 2022 los bloques de la Cámara de Diputados quedaron divididos de la siguiente manera:
- 18 diputados del Frente Progresista: 14 del Partido Socialista y los restantes de Creo (Bermúdez), GEN (Peralta), PDP (Real) y Radicales Libres (Fabián Palo Oliver)
- 12 diputados del bloque UCR Evolución NEO: 11 de la UCR, liderados por Maximiliano Pullaro, a quienes se alió Sebastián Julierac (Coalición Cívica)
- 7 del PJ (Leandro Busatto, Luis Rubeo, Lucila De Ponti y Ricardo Olivera), quienes suelen votar en conjunto con Cesira Arcando (FE), “Cachi” Martínez (Frente Renovador) y las dos diputadas del bloque Lealtad Kirchnerista (Matilde Bruera y Paola Bravo)
- 5 diputados “celestes” divididos en tres bloques: Nicolás Mayoraz, Juan Argañaraz y Natalia Armas Belavi (Vida y Familia), Amalia Granata (Vida y Familia) y Betina Florito (Encuentro Republicano Federal, la fuerza liderada a nivel nacional por Miguel Ángel Pichetto)
- 4 de Cambiemos: Julián Galdeano y Alejandro Boscarol (UCR), Ximena Sola (PRO) y Walter Ghione (Partido UNO)
- 2 del Frente Social y Popular-Ciudad Futura
- 2 de Igualdad y Participación
La nueva Cámara de Diputados, un collage de bloques atomizados
La dispersión y la atomización son las nuevas características de la Cámara de Diputados de Santa Fe. La muerte de Miguel Lifschitz –la principal referencia que sostuvo unido al Frente Progresista aún después de la derrota de 2019– y el reordenamiento del conglomerado opositor orientado desde Buenos Aires, dejaron un nuevo mosaico político donde ningún espacio por sí mismo está en condiciones de imponer una mayoría propia.
De ese proceso de dispersión salió fortalecido el diputado Maximiliano Pullaro como virtual líder de la UCR provincial. Se da en espejo con el dominio casi absoluto del sector NEO, al que pertenece el ex ministro de Seguridad, en el Senado provincial, de la mano de Felipe Michlig y Lisandro Enrico.
El empoderamiento del sector radical liderado por Pullaro le puso punto final a la hegemonía del socialista en la Cámara de Diputados, donde si bien sigue siendo el espacio con mayor cantidad de bancas, ya no tiene el peso específico propio para garantizar el quórum ni, mucho menos, las mayorías necesarias para aprobar o trabar cualquier proyecto de ley.
Bajo este esquema de atomización transcurrirán el último año de la gestión del gobernador Omar Perotti y el proceso electoral en la provincia de Santa Fe. Para saber cómo se van a comportar los distintos sectores al momento de la definición de las alianzas y las candidaturas, basta con observar el reordenamiento de los bloques legislativos: una señal que anticipa el año electoral que ya se palpita en los pasillos de la política santafesina.
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