El informe completo del Mossad, el Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales, sobre el ataque terrorista de Irán y Hezbollah a la Embajada de Israel en Argentina el 17 de marzo de 1992 se dio a conocer en las últimas horas.
A lo largo de 43 páginas, el dossier de inteligencia “Irán-Líbano/Hezbollah/ESO/ “Yihad Islámica”–Atentado a la Embajada de Israel”, al que tuvo acceso el portal de noticias Infobae, da cinco conclusiones sobre lo ocurrido y revela la foto y el prontuario del conductor suicida que voló el edificio. Se trata de Muhammad Nur Al-Din Nuer Al-Din, un libanés de 24 años que fue reclutado en la Triple Frontera. Condujo la camioneta desde un estacionamiento hasta la puerta de la Embajada.
Quién fue el conductor suicida que voló la Embajada de Israel
De acuerdo al documento, el hombre, de origen libanés, tenía 24 años al momento del ataque a la sede diplomática. Además, precisó que fue reclutado en Foz de Iguazú, en la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, por una persona con vínculos cercanos con Hezbollah.
Su nombre prácticamente estaba ajeno a los expedientes judiciales. Según consignó Infobae, había recibido una mención menor en un legajo simultáneo al de la causa del atentado a la Amia, que tuvo lugar poco más de dos años después que el de la Embajada israelí.
El nuevo informe también reveló su rostro, que fue rescatado de una publicación realizada ocho meses después del ataque a la sede diplomática, por un periódico de su país que dio cuenta de su muerte en la guerra en Serbia.
El servicio de inteligencia israelí destacó, además, que la confirmación de la participación de Muhammad en el atentado a la Embajada llegó por parte de un familiar suyo. Esta persona, se indicó en el escrito, “reconoció que fue el conductor del coche bomba”.
Cómo planificó el atentado a la Embajada de Israel
Muhammad Nur Al-Din Nuer Al-Din, quien se supone que era un miembro de bajo rango de la Yihad debido a su corta edad, vivió varios años en Foz de Iguazú hasta el momento de su traslado a Buenos Aires, operativo que estuvo a cargo de un integrante de esa organización Islámica.
Se presume que residió en una “casa segura” desde unos tres días antes al atentado, bajo la supervisión de José Salman El Reda, hermano de Samuel El Reda, prófugo de la Justicia por el atentado a la Amia.
Juntos desarrollaron todos los pasos previos, como el reconocimiento del estacionamiento donde esperaba el coche bomba, en la calle Cerrito, entre Juncal y Arenales, y del edificio de la Embajada, objetivo ubicado en la calle Arroyo al 900.
Luego, concretó el terrible plan a bordo de ese vehículo, que se habría preparado en una vivienda de la provincia de Buenos Aires alquilada por Samiel El Reda, con una identidad falsa.
“El pago del alquiler se hacía por adelantado, en dólares y en efectivo. Es lógico pensar que quien le alquiló a Salman el inmueble conoce su rostro, ya que ha sido publicado, pero no ha acudido a las autoridades, quizás por temor. Esta persona es inocente, y no tiene ninguna conexión con Hezbollah, simplemente alquilo ese inmueble a una persona que hizo un buen pago por el mismo”, afirmó el Mossad.
Qué dicen las cinco conclusiones del informe Mossad
Por un lado, aseguran que tras su investigación tanto el régimen iraní con la organización Hezbollah, encabezada por la Yihad Islámica, fueron los únicos responsables del hecho que dejó 22 muertos y más de 200 heridos.
A su vez, subrayaron que la infraestructura del mismo, al igual que el de la Amia, fue creada en dos países, Argentina y Brasil, ambos en 1988.
El informe detalla, uno por uno, a cada uno de los miembros que participaron de aquel atentado. Además de dar sus nombres y apellidos, también difundieron sus fotografías. Todos ellos residen en el Líbano y en Irán.
En sintonía con esta información, afirmaron que ningún ciudadano argentino encabezó el ataque terrorista contra la Embajada de Israel en 1992.
Por último, añadieron que todos los integrantes de las maniobras en la Argentina, también llevaron a cabo otros atentados en otras partes del mundo. No solo remarcan los del pasado lejano, sino también del cercano.
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