Paradojas de la política: Mauricio Macri y Cristina Kirchner son los dirigentes con mayor imagen negativa en las encuestas pero, pese a ello, en los últimos días ganaron protagonismo en la campaña electoral de sus respectivos espacios. La razón no es otra que la necesidad: tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio temen que terceras fuerzas capitalicen el descontento que siente una amplia franja del electorado y, por lo tanto, necesitan retener su núcleo duro de votantes. Nadie mejor que ellos, los dos máximos exponentes de la grieta, para cumplir con esa misión.
Cristina Kirchner apareció la semana que pasó en dos actos junto al presidente Alberto Fernández en el conurbano bonaerense, bastión oficialista. La vicepresidenta decidió ponerle el cuerpo a la campaña tras el escándalo que se desató con la revelación de la fotografía que muestra al presidente y a la primera dama en una reunión social en Olivos en plena cuarentena estricta. No es un secreto que Cristina Kirchner cuestiona varios aspectos de la gestión de Fernández y lo desliza en sus discursos públicos; así como en su momento criticó a los “funcionarios que no funcionan”, ahora le instó al presidente a que “ponga orden donde tiene que poner orden”.
La vicepresidenta no está tranquila con la marcha de la campaña oficialista. No le preocupa tanto el impacto del escándalo del llamado “OlivosGate” como otra postal, la del descontento social en las bases mismas de su electorado, los sectores populares. Dos manifestaciones multitudinarias ganaron la calle en los últimos 20 días: la primera, el 7 de agosto pasado (el día de San Cayetano), impulsada por los movimientos sociales afines al gobierno; la última, la semana pasada, motorizada por agrupaciones de izquierda opositoras. Con sus diferencias, ambos critican el ajuste que, por decisión del Ministerio de Economía, se instrumentó en los distintos programas presupuestarios destinados a la asistencia social. Según el presupuesto vigente, dichos programas tuvieron un aumento del 27% en lo que va del año, dos puntos por detrás de la inflación acumulada desde enero hasta ahora.
Leer más ► Cristina Kirchner: "La vida que queremos requiere no de uno, sino de muchos períodos de gobierno"
Ante la posibilidad de un revés en las elecciones, Cristina Kirchner decidió salir en auxilio del presidente y de la coalición electoral de la que fue artífice en 2019. Teme una fuga de votos hacia las filas de Florencio Randazzo o de la izquierda. Con la misma premisa, Mauricio Macri aceptó involucrarse en la campaña porteña para apuntalar la candidatura de María Eugenia Vidal que, si bien se perfila como ganadora, podría sufrir una sangría de votos hacia Ricardo López Murphy (su contrincante en la interna de Juntos por el Cambio) y el economista Javier Milei, uno de las figuras estelares de los libertarios.
Macri buscará colocarse como garante de la coalición opositora para suturar las tensiones aún latentes entre los “halcones” (ala dura liderada por Patricia Bullrich) y las “palomas” (el ala moderada encabezada por Horacio Rodríguez Larreta). El expresidente se mostrará en los distritos más afines a Juntos por el Cambio, entre ellos Córdoba. También tiene previsto viajar a Santa Fe en apoyo a la lista que encabeza el candidato a senador Federico Angelini.
Leer más ► Federico Angelini: "Es un honor que nos apoye el expresidente Mauricio Macri"
El rol de Macri en la campaña genera un debate interno en Juntos por el Cambio. En un sector de su partido y en la UCR consideran que darle protagonismo al expresidente en el escenario electoral sería funcional a la estrategia del kirchnerismo, cuyos referentes buscan subir al ring a Macri para fomentar la grieta y machacar sobre la crisis económica heredada. Otro sector, sin embargo, sostiene que el expresidente es clave para retener el voto del núcleo duro de la coalición opositora. Aquí se enrolan el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la propia Vidal.
Aunque mantiene diferencias con ambos, Macri sabe que solo la unidad de la oposición podrá vencer al oficialismo. Jamás lo admitirá en público, pero Cristina Kirchner coincide con Macri: la unidad es el principal capital político del Frente de Todos, un sello que vale más –según revelan las encuestas- que la imagen del gobierno y de sus candidatos.
Te puede interesar




Dejá tu comentario