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Violencia narco en Rosario: los chicos asesinados en un negocio que se nutre de sangre

Sicarios mataron a dos pibes de 14 y 15 años y otros dos están graves en sangrientos ataques que se produjeron esta semana en Rosario. La violenta saga ocurrió en un Fonavi, en barrio Triángulo. En el último año, se incrementaron los homicidios de menores de edad en una ciudad atravesada por la violencia del narcotráfico.

No se trata ni siquiera de jóvenes, sino de niños. La violencia narco en Rosario encierra en la oscuridad a chicos que deberían ser felices y hoy están en el cementerio. Mueren por los tiros de un negocio que en esta ciudad se identifica con las balas, la droga y las complicidades. En un abrir y cerrar de ojos, el Fonavi de Rouillón y Seguí, en barrio Triángulo Moderno, y la escuela Lola Mora, quedaron en el centro de una escena donde una violencia desenfrenada, protagonizada por menores de edad –que son el eslabón más débil del negocio ilegal–, terminó con la vida de dos pibes de 14 y 15 años, y una adolescente internada en grave estado.

Valentín Solís y Eric Galli fueron asesinados el jueves. El miércoles a la noche fueron heridos una chica y un chico. Valentina está internada en grave estado tras recibir un balazo en la cara. La escuela que está ubicada el Sanguinetti al 5600 amaneció el viernes cerrada por duelo y encerrada en una tristeza desoladora.

“Hay tres pupitres vacíos en la escuela. Deben hacer algo, porque estos chicos no deberían haber muerto. Son chicos que tendrían que estar en la escuela”, aseguró en los medios Verónica Montanari, docente de la escuela Nº 240 Lola Mora.

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La escuela Lola Mora en Rosario cerró por duelo luego del asesinato de los dos adolescentes.

La escuela Lola Mora en Rosario cerró por duelo luego del asesinato de los dos adolescentes.

El último informe del Observatorio de Seguridad Pública advirtió que en el departamento Rosario 3 de cada 10 homicidios tienen como víctimas a jóvenes entre 15 y 24 años. Pero lo que aumentó es la cantidad de pibes fallecidos menores de 19 años: es de 20,6 por ciento. En octubre de 2021 ese porcentaje era de 12,8 por ciento.

Algo ocurre para que estas cifras se disparen de esta manera. Los adolescentes no solo aparecen como víctimas sino también como los gestores materiales de esa violencia desenfrenada. En la investigación por los crímenes de Valentín y Eric, acribillados en el Fonavi de barrio Triángulo Moderno, el fiscal Adrián Spelta apunta que entre los sospechados de haber perpetrado esta tragedia hay otro menor, que está siendo buscado. Probablemente, su destino será la cárcel. De allí saldrá convertido en un criminal más pesado todavía.

Esa zona de barrio Triángulo Moderno, donde se encuentra ubicado el Fonavi, que sus paredes están decoradas por murales de la barra brava de Newell’s, es escenario de fuertes enfrentamientos en los meses. La batalla en esa zona la libran los denominados “soldaditos”, que son quienes controlan los puntos de venta de cocaína que hay en ese sector, que históricamente estuvo controlado por células de Los Monos.

En un radio no mayor a cinco cuadras funcionan ocho búnkeres de venta de drogas, según reveló una fuente de la investigación a AIRE. La gendarmería patrulla en horario diurno esa zona. Es un shopping a cielo abierto de venta de cocaína. Pero a nadie parece interesarle demasiado. Los gendarmes solo revisan los papeles de los motociclistas que paran en la calle. Los perjudicados son los laburantes que usan la moto como herramienta de trabajo. “Los soldaditos saben donde están los gendarmes y no pasan”, contó una mujer que trabaja en un centro comunitario.

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En el departamento Rosario 3 de cada 10 homicidios tienen como víctimas a jóvenes entre 15 y 24 años.

En el departamento Rosario 3 de cada 10 homicidios tienen como víctimas a jóvenes entre 15 y 24 años.

En el mismo lugar, donde murieron los adolescentes este jueves, durante la noche del miércoles fueron baleados una chica y un joven, ambos menores. La joven se encuentra internada en grave estado luego de que una bala le atravesara el rostro. Según el director del hospital José Bitar, un disparo le provocó una “lesión grave en el maxilar inferior y la lengua, que hubo que reconstruir”. La chica de 15 años fue operada el miércoles y se encuentra internada en estado reservado en terapia intensiva.

El barrio de Rosario que es un mercado a cielo abierto de venta de drogas

Ese barrio se transformó desde hace tiempo en una especie de mercado a cielo abierto de venta de drogas, donde los crímenes marcan la dinámica del negocio criminal. Triángulo Moderno, donde siempre tuvo dominio Ariel Cantero, el líder de Los Monos, es fronterizo de Vía Honda, donde el liderazgo lo mantiene desde la cárcel de Piñero Máximo Cantero, su padre, conocido como El Viejo, fundador del grupo criminal a fines de los años 90.

En ese lugar, el Viejo, manejaba junto a su pareja, un comedor comunitario llamado Gauchito Gil, donde distribuía unas 300 raciones de comida por día para la gente que vive en uno de los barrios más humildes de Rosario. Los alimentos que repartía pertenecían a partidas del municipio de Rosario.

"Hemos investigado en algunos barrios de Rosario, que la aparición del narco se transforma en un espejo en el que se reflejan profundos deseos. Se refleja una vida rumbosa, con acceso al dinero, a coches y mujeres atractivas que cala en los deseos de los pibes", reflexionó el psicólogo Horacio Tabares.

En el Fonavi de Rouillón y Seguí ocurrió algo extraño en los últimos años. La mayoría de los crímenes que se producen en la zona tienen como escenario el playón deportivo que se construyó por la demanda de los propios vecinos. Allí había un descampado, una especie de baldío abandonado en el medio del complejo, en el que la gente no solo tiraba la basura, sino que también servía como una especie de aguantadero interno. El reclamo surtió efecto. Se construyó el playón en el marco del Plan Abre y fue inaugurado en 2018.

La entonces intendenta Mónica Fein dijo en el acto de inauguración que "éste y todos los espacios comunes son para que nos encontremos todos, para reunirnos y construir una mejor ciudad. Y porque sabemos que los chicos de este barrio tienen que tener mejores lugares para el juego y el deporte". Pero al poco tiempo se la apropiaron los “malos” del lugar, como contó una vecina. Y todo volvió a pudrirse.

El 12 de octubre pasado un joven de 16 años fue asesinado en el playón de ese Fonavi de barrio Triángulo Moderno. En ese lugar se produjo un fuerte enfrentamiento a balazos entre grupos de jóvenes y Laureano Mena, de 16 años, terminó muerto por las heridas de bala que recibió. Luego, el 9 de noviembre pasado un muchacho de 22 años murió como consecuencia de un ataque sicario, que también se produjo en el mismo lugar.

"Hemos investigado en algunos barrios de Rosario, donde se da una situación de desamparo social, simbólica, tutelar y cultural, que la aparición del narco se transforma en un espejo en el que se reflejan profundos deseos. Se refleja en una vida rumbosa, con acceso al dinero, a coches y mujeres atractivas que cala en los deseos de los pibes", reflexionó el psicólogo Horacio Tabares, director de Vínculo y autor del libro “Drogas. Debate sobre políticas públicas”.

Tabares cree que el narco ganó la batalla primero en los barrios, en el plano social y económico, y ahora lo está haciendo en la profundidad de lo cultural. “Los chicos se nutren de historias que configuran una trama cultural que determina su comportamiento en el que no hay límites difusos entre lo legal e ilegal”, concluyó Tabares.