miércoles 18 de mayo de 2022
Policiales Villa Gobernador Gálvez |

Un guardavidas y profesores a juicio por la muerte de un nene ahogado en una colonia de vacaciones

La investigación por la muerte de Francesco Martino Gallardo se encuentra en manos de la fiscal de la Unidad de Homicidios Culposos Valeria Piazza Iglesias, que se negó a cerrar la causa con un procedimiento abreviado y logró llegar a juicio.

El fatal accidente ocurrió en diciembre de 2018 cuando Francesco Martino Gallardo, de cuatro años, murió ahogado en la pileta de la colonia de vacaciones del Polideportivo Integral de la ciudad de Villa Gobernador Gálvez. Estuvo entre 15 y 20 minutos sumergido sin que nadie lo advirtiera. Dos años y medio después, el caso llega a juicio con tres acusados: un guardavidas y tres profesores de educación física que afrontan un pedido de pena de tres años de prisión condicional y 10 años de inhabilitación para ejercer sus profesiones.

El 13 de diciembre de 2018 Edith Ramírez preparó la mochila de su hijo Francesco Gallardo. Le puso merienda, protector solar, gorrita y toalla. También pasó a buscar a su nieta, menor de edad, y los llevó a la Colonia de Vacaciones del Polideportivo Integral Villa Gobernador Gálvez. Era el tercer día que Francesco y su pequeña tía iban al predio para jugar y socializar al aire libre con otros niños.

Desde hacía unos días que Edith y su pareja, Gastón Gallardo, se esmeraban en explicarle a Francesco las ventajas de ir a una colonia. Pero el nene lloraba porque no quería despegarse de su tía, de siete años, con quien compartía el espacio recreativo. Entonces, la mujer habló con las coordinadoras y Francesco fue aceptado en el grupo de Lara.

Cuando ese día Edith lo iba a despedir, su hijo corrió, la abrazó y le devolvió sonriente: “Mamá te amo, y te prometo que no voy a llorar”. “Sé valiente”, le respondió ella.

Una tarde de sol que se oscureció para siempre

Ese 13 de diciembre era una tarde de sol radiante. Cerca de las 17, la mujer regresó a la colonia para buscar a su hijo y a su nieta. Estacionó el auto en la calle y traspuso el portal de ingreso al predio. Elevó la vista y observó un tumulto, médicos, gente arremolinada al costado de la pileta y miradas extraviadas de personas que cruzó en ese corto camino, donde al final se toparía con un cuadro que jamás imaginó: el más dramático.

La mujer miró hacia la pileta y se dio cuenta que estaban reanimando a alguien. Le preguntó a una mamá de quién se trataba, y le contestó “un nene de tres o cuatro años”. La mujer se desesperó. Fue hasta donde estaba el grupo de su hijo a punto de salir, pero no lo vio entre los otros niños. En ese momento, la paró uno de los coordinadores, la abrazó, le contó lo ocurrido y la llevó a donde estaba reanimando a Francesco.

“No me digas que es Francesco”, gritó desgarrada Edith. Trataron de tranquilizarla pero era imposible. Ella vio que la coordinadora de la colonia se agarraba la cabeza. Se dirigió donde estaba su hijo, mientras el guardavidas le hacía reanimación cardiopulmonar. El niño se había ahogado en la pileta grande y no reaccionaba, tenía la pancita hinchada de agua, y no había controlado esfínteres.

Una mujer (enfermera) a su lado trató de contenerla, pero de inmediato llamó por teléfono y activó el código rojo. A los minutos llegaron los médicos del Sies con las mochilas de primeros auxilios y prosiguieron con la reanimación también con aparatos de electroshock. Pero era tarde. A los pocos minutos un médico se acercó a Edith y le dijo que “no había más por hacer”. Francesco había fallecido y toda Villa Gobernador Gálvez quedó conmovida por esa absurda muerte.

Después de la tragedia y en distintas entrevistas, los padres de Francesco rogaron justicia y el esclarecimiento del caso. “Estamos en pie sólo porque queremos que alguien se haga cargo de lo que pasó, no hay sed de venganza ni de revancha, sólo de Justicia. Y que esa pileta no se abra nunca más, porque más allá de las responsabilidades de quienes estaban a cargo, en ese lugar no hay seguridad”.

Y encabezaron una movida para reclamar justicia por la muerte de su hijo. Siempre fueron acompañados por familiares y amigos. Pedían una y otra vez que los responsables paguen por lo que pasó. “No me refiero a cuestiones económicas, me refiero a que las personas que tenían que estar a cargo de mi hijo sientan el peso de la Justicia”, explicó entonces Gastón.

En medio de esos reclamos, otra vez el drama se filtró en la familia. Gastón fue asesinado a balazos el 7 de febrero de 2019. Recibió varios disparos en la zona abdominal y en la médula, lo llevaron al Hospital Gamen y luego al Heca de Rosario, donde murió esa misma noche. El abogado de la familia, Raúl Superti, consideró “inexplicable” y “sorpresivo” lo sucedido, ya que la víctima nunca había manifestado haber recibido amenaza alguna.

Leer más ► Su hijo murió ahogado en una colonia, reclamaba justicia y fue asesinado por sicarios

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Gastón fue asesinado a balazos el 7 de febrero de 2019. Recibió varios disparos en la zona abdominal y en la médula, lo llevaron al Hospital Gamen y luego al Heca de Rosario, donde murió esa misma noche.

Gastón fue asesinado a balazos el 7 de febrero de 2019. Recibió varios disparos en la zona abdominal y en la médula, lo llevaron al Hospital Gamen y luego al Heca de Rosario, donde murió esa misma noche.

Ahogado más de 15 minutos

La investigación por la muerte de Francesco quedó en manos de la fiscal de la Unidad de Homicidios Culposos Valeria Piazza Iglesias. Después de recolectar mucha evidencia, finalmente imputó como coautores del delito de “homicidio culposo simple” a Mario Guillermo B., el guardavidas a cargo de la pileta del predio, de 54 años; Brian Ezequiel M., de 31, y Carla Daniela P., de 24, ambos profesores del grupo al que pertenecía el niño; y a Georgina Soledad L., de 40, coordinadora de la colonia.

Al guardavidas la fiscal le impuso responsabilidad “en razón de sus funciones, una posición de garante frente a la integridad física del damnificado, incumpliendo los deberes a su cargo al no estar atento cuando el menor se encontraba en el interior de la piscina. De haberlo estado, hubiera advertido a tiempo la inmersión y de este modo habría podido rescatarlo y evitar el resultado. La falta de diligencia y atención en la labor de vigilancia constituye una clara y fundada infracción de los deberes propios de su función”.

A Brian M. y Carla P. la fiscal le achacó idéntica responsabilidad "por su calidad de docentes o representantes a cargo de los menores entre 5 y 6 años". "Por el tenor de los hechos imputados, el daño y la lesión causados a un bien jurídicamente protegido, la acción culposa que se endilga, se imputa a partir de la violación del deber de cuidado objetivo; deber de cuidado que surge del cotejo de la acción desplegada por ambos y del estándar de diligencia que habría tenido un hombre razonable y cuidadoso, puesto en las mismas condiciones".

“La falta de vigilancia sobre el normal desarrollo de la actividad recreativa de Francesco Gallardo define la responsabilidad de los encausados, la que no se exime por la circunstancia de que había un guardavidas en las inmediaciones de la pileta. Pues al encontrarse a cargo de los niños asumieron la posición de garantes en relación con su seguridad dentro del natatorio, provocando con su negligencia el el fallecimiento del menor por ahogamiento por sumersión”, argumentó la fiscal sobre el rol de los dos profesores.

En relación a la profesora Georgina Soledad L., como coordinadora de la colonia, la fiscal explicó que su actividad consistía en organizar las actividades recreativas y deportivas, incluyendo las que se desarrollaban en pileta, por lo cual tenía el deber de control de ese espacio. Sobre todo porque se encontraba en el natatorio en el momento preciso del fallecimiento.

La causa prosiguió con algunas demoras y cuestionamientos de la defensa, que fue en queja a la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe porque la Fiscalía rechazó cerrar el caso en un juicio abreviado. Así se llegó la semana pasada a la audiencia preliminar con vistas al juicio oral y público. En esa instancia, Valeria Piazza Iglesias presentó la acusación formal y el pedido de pena para los cuatro imputados.

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El incidente que le costó la vida a Francesco ocurrió en el Polideportivo de Villa Gobernador Gálvez

Descuido, omisión grave y muerte

Según la Fiscalía, el hecho se produjo por “un descuido manifiesto de parte de los cuatro acusados, los cuales se encontraban supervisando al grupo de menores, y no advirtieron que Francesco estaba en el natatorio olímpico de 1,74 m. de profundidad”. No solo eso, sino que repararon recién después de un rato en que el chiquito había fallecido y estaba sumergido en la pileta.

Esa situación fue de suma gravedad, ya que tanto el guardavidas como los profesores y la coordinadora, "permitieron que un niño de cortísima edad saliera de la pileta de menor profundidad destinada a niños de 3 a 5 años, para dirigirse a una más profunda para adultos, sin ser observado ni cuidado por ninguno de los profesionales, lo cual dejó a Francesco librado a su suerte, en un estado de desprotección total, siendo el resultado su muerte".

Más de 20 minutos sumergido y no lo vieron

Para la fiscal, “la omisión resulta especialmente grave porque no solo terminó con la vida de Francesco, sino que también puso en riesgo la seguridad de muchos usuarios, la mayoría niños. La realización de la conducta debida hubiera disminuido el riesgo. En otras palabras, el fallecimiento de Francesco podría haberse evitado”.

Una prueba contundente y respaldatoria de la fiscal en el marco de la investigación fue el resultado de la autopsia. Los médicos legistas concluyeron que “sin contar con los resultados de estudios de diatomea y toxicológicos, la muerte fue a consecuencia de “asfixia mecánica por sumersión o ahogamiento”, y estimaron que el cuerpo permaneció sumergido en el agua “por un periodo de 20 minutos aproximadamente”.

Tres años de prisión condicional y 10 de inhabilitación

En la audiencia preliminar, que había comenzado en diciembre de 2020 y recién se retomó el jueves, se solicitó la pena de tres años de ejecución condicional, reglas de conducta y 10 años de inhabilitación para ejercer la profesión de guardavidas en el caso de Mario Guillermo B. y de los profesores de educación física en los demás casos. La jueza Valeria Pedrana aprobó el convenio probatorio que se exhibirá durante el juicio y admitió la acusación formulada por la Fiscalía. Ahora se espera fecha del debate.

“Todos los acusados tenían una competencia específica; tenían un campo de acción en la colonia con deberes y facultades autónomas. Todos han violado el deber de cuidado que los ubica en posición de garantes en virtud de la naturaleza de la actividad. Todos han actuado de manera negligente en relación al cuidado del niño Francesco. Omitieron los deberes de cuidado exigidos al no cumplir con la obligación que demandaba la tarea encomendada como guardavidas, como profesores y como coordinadora de una colonia de verano de niños de corta edad al no vigilar a Francesco debidamente, lo que permitió que muriera por asfixia por sumersión”, afirma Piazza Iglesias en el escrito de acusación.

Sólo en los predios públicos de Rosario, según un censo del último verano, en enero y febrero de 2021 hubo cerca 10.000 chicos de seis a 12 años que formaron parte de las colonias municipales. A ellos se les debe sumar las que organizan clubes, sindicatos y predios privados. Está claro que son hechos aislados, pero el control oficial sobre personal a cargo, habilitaciones y condiciones de seguridad de esos espacios debe ser constante.

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