viernes 22 de enero de 2021
Policiales | Brasil | armas | cárcel

Todo lo que puede hacer un narco desde la cárcel: hasta querer comprar un misil

Según la investigación judicial, Néstor Rojas es el líder de una facción de la organización brasileña Primer Comando Capital. El 17 de octubre pasado, un intermediario le ofreció comprar armas de guerra. El narcotraficante que está preso en el penal de Ezeiza pretendía enviarlas a Río de Janeiro.

“Tiene un bazooka. Eso te puede servir o no? El lanzamisiles que va en el hombro”, le explica Gabriel P. a Néstor Fabián Rojas, un narco misionero que está preso en la cárcel de Ezeiza, que busca adquirir armas para enviar a Río de Janeiro, a sus supuestos socios de la organización criminal Primer Comando Capital, hoy la más grande de América Latina.

Rojas da muestras de que conoce de armamento, cuando le contesta: “Preguntale si es el descartable o cuál. Te estoy diciendo que le digas “punto 30, punto 50”, lo que sea, me entendés? Esto va todo para Río de Janeiro. Las punto 30 son para blindados, son para tirar al ejército. Va para Río de Janeiro, acá no queda, el camión cuando viene, da la vuelta y se lo lleva”.

Este diálogo se produjo el 17 de octubre pasado, cuando Rojas, un narco que dice ser el líder de la facción Primer Comando de Frontera (PCF), acusado de tres homicidios en Misiones y de planear el asesinato de un juez, intenta adquirir armas para enviar a Brasil. ¿De dónde salen estas armas?

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Néstor Rojas es el líder de una facción de la organización brasileña Primer Comando Capital.

Néstor Rojas es el líder de una facción de la organización brasileña Primer Comando Capital.

Gabriel P., este hombre que hace de intermediario, dice que salen a través de maniobras espurias del Ejército. “Encontré una línea muy buena. Ayer me reuní con un hombre que es ex militar. Tengo mucha confianza. Necesito que me dé una orientación y yo te voy a decir qué cosas hay. Ayer me dijo que ahora tiene un stock de una Ithaca automática en caja y cinco fusiles AR 15, son tipo de guerra”.

El vendedor de armas le explica a Rojas de dónde sale la mercadería. “El Ejército compra armamento para hacer entrenamiento. Tienen vencimiento, que es de cuatro años. Entonces después de los cuatro años estos pillos las pasan”. Gabriel P. le dice que por ese lote de la escopeta y los cinco fusiles su contacto, que sería un exmilitar, quiere 10.000 dólares.

La transacción no se concreta, porque Rojas, que estaba siendo escuchado por orden de la Procuraduría de Narcocriminalidad, es allanado en la cárcel de Ezeiza. Al mismo tiempo fueron detenidos el lunes pasado varios de los miembros de esta banda en Misiones y en Buenos Aires.

Desde hace tiempo que sobrevuelan sobre la Argentina varios indicios de que PCC, la organización narcocriminal más grande de Brasil junto con Comando Vermelho, hizo pie en la Argentina, donde hasta ahora sólo habían aparecido indicios de posibles operaciones de lavado de dinero de esta banda internacional, pero ahora surgen elementos claros de que funciona a nivel operativo desde la cárcel, algo que es un sello de esta organización que controla gran parte de las prisiones de Brasil y de Paraguay.

Según un dictamen del fiscal federal Diego Iglesias, funcionario que conduce la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), al que tuvo acceso Aire de Santa Fe, Rojas tenía la voluntad de hacer conocer la organización criminal que lideraría como PCF "quizá con la intención de generar en el resto de los integrantes el sentimiento de identificación y pertenencia que caracteriza a los grupos narcocriminales brasileños PCC y Comando Vermelho, como también generar temor en la sociedad en su conjunto y, principalmente, en las autoridades policiales que deben investigarla y las judiciales que deben juzgarla".

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El 17 de octubre pasado, un intermediario le ofreció a Rojas comprar armas de guerra. El narcotraficante que está preso en el penal de Ezeiza pretendía enviarlas a Río de Janeiro.

El 17 de octubre pasado, un intermediario le ofreció a Rojas comprar armas de guerra. El narcotraficante que está preso en el penal de Ezeiza pretendía enviarlas a Río de Janeiro.

Hasta ahora, en el universo de Rojas aparecen vínculos directos con la organización brasileña Bala Na Cara, aliada del PCC en el sur de ese país, que en Misiones protagonizó una incursión que provocó preocupación en la Argentina. En agosto de 2018 miembros de esta organización intentaron copar la cárcel misionera de Oberá para rescatar a Vanderlei "Vando" Lopes y a su hermano Rudinei, detenidos el 29 de diciembre de 2017 en el paraje El Soberbio, fronterizo con Brasil, con un arsenal de fusiles FAL, municiones de alto poder y explosivos plásticos.

Rojas no sólo intenta comprar armas y cruzar desde Paraguay grandes cantidades de cocaína y marihuana, sino también tiene tiempo para mantener sesiones de sexo virtual desde la cárcel con una de sus parejas. Pero mientras lo hace amenaza a un magistrado (el juez federal de El Dorado Alejandro Guerrero) porque sospecha antes de ser detenido que lo están escuchando. "El peor error de ustedes es no haberme matado", afirmó.

Sus antecedentes recientes demuestran que Rojas no hablaba en vano: en marzo pasado se detectó que había contactado a sicarios brasileños que ingresaron en la Argentina para atentar contra el juez de instrucción Nº3 de Posadas, Fernando Verón, que lo investigaba por el homicidio de dos narcos en la capital de Misiones. También intentó atentar contra un efectivo de la Prefectura que había secuestrado uno de los cargamentos que le fueron incautados en los últimos meses.

El plan criminal ideado para matar al juez Verón quedó trunco por el cierre de las fronteras y los controles en las rutas dispuestos para evitar la propagación del Covid-19, señaló el diario LA NACION.

La bravura que muestra Rojas, según se desprende de la investigación, es inversamente proporcional a la habilidad de su organización para evitar que los cargamentos de droga que adquiere en Paraguay y envía a Brasil y a la provincia de Buenos Aires sean secuestrados.

Pero lo que deja al descubierto la investigación judicial es el gran volumen de cocaína y marihuana que maneja esta organización, que "sería destinada para su comercio a otros grupos delictivos de Brasil que estarían emparentados con el PCC, el Comando Vermelho y Bala Na Cara".

En poco más de un mes, Rojas "perdió" 11.104 kilos de marihuana y unos 32 kilos de cocaína que fueron secuestrados en cinco operativos de la Prefectura y la Gendarmería en Misiones y en Corrientes.

Rojas coordinó y ordenó a los miembros de su organización, a través de las comunicaciones que triangulaba Tamara Maciel, su pareja, que fue detenida el lunes pasado, el contrabando desde Paraguay de 707 kilos de marihuana cuyos compradores en Brasil iban a ser integrantes de Bala Na Cara. Pero la carga fue secuestrada el 29 de septiembre pasado por efectivos de la Prefectura en el kilómetro 1598 del río Paraná, a la altura de Misiones.

Rojas "perdió" 11.104 kilos de marihuana y unos 32 kilos de cocaína que fueron secuestrados en cinco operativos de la Prefectura y la Gendarmería en Misiones y en Corrientes.

El 15 de octubre pasado, efectivos del Escuadrón 48 de la Gendarmería incautaron dos encomiendas con 12 paquetes de cocaína -que la banda había adquirido en Paraguay- que fueron despachadas en la localidad misionera de La Candelaria por el Correo Argentino y tenían como destino la ciudad de Buenos Aires.

El 23 de octubre fueron secuestradas 10 toneladas de marihuana en Paraguay, en un operativo que realizó la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de ese país en la zona de Piropó. El cargamento iba hacia Encarnación, importante localidad paraguaya situada frente a Posadas. Se preveía que, tras el cruce del estupefaciente hacia la Argentina, el destino final sería la provincia de Buenos Aires, donde uno de los socios de Rojas en la cárcel, Pablo Antonio Campos, fue clave para que alquilar un galpón en Paso del Rey, Moreno, donde se instaló como fachada una distribuidora de bebidas.

El alquiler del galpón tuvo un costo de $1.200.000. La organización criminal también habría comprado una camioneta para distribuir los estupefacientes.

El 30 de octubre pasado, un grupo de gendarmes secuestró otro cargamento de droga adjudicado al clan de Rojas, unos 407 kilos, en la zona de Panambí, Misiones. Eran trasladados en una camioneta Mitsubishi hacia un lugar de acopio en esa misma provincia, desde donde luego se lo cruzaría a Brasil.

El 4 de este mes cayó otro cargamento supuestamente comprado por la organización criminal liderada por el Loko Rojas. En este caso, se trató de 20 kilos de cocaína que fueron decomisados en un control en la ruta Nº12, también cerca de Panambí, donde se detuvo a un joven que llevaba la droga en moto.

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