El heroico hecho ocurrió alrededor de las 17, mientras los agentes patrullaban en la intersección de las calles Castañaduy y Hernandarias.
Allí, una mujer de 23 años, acompañada por dos niños, hizo señales a la patrulla de la policía. La mujer, visiblemente angustiada, les explicó que su hijo más pequeño había sufrido una convulsión y no estaba respirando. Desesperada, solicitó ayuda para llegar al hospital lo antes posible.
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De inmediato, uno de los agentes actuó con rapidez: tomó al menor entre sus brazos y, al observar que el niño no reaccionaba, comenzó a realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RPC) mientras otro de los efectivos comunicaba la situación a la Central de Emergencias 911.
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Además, solicitó la colaboración de otros móviles para realizar cortes de tránsito y facilitar el paso hacia el Hospital Iturraspe.
El patrullero, con balizas y sirenas encendidas, avanzó a gran velocidad por las calles de la ciudad. Gracias a la rápida intervención policial y la coordinación con la Central de Emergencias, lograron llegar en tiempo récord al nosocomio, donde el equipo médico de la guardia de pediatría recibió al menor.
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Al ingresar al centro de salud, el niño fue atendido por personal médico, donde fue estabilizado y dejado en observación para su mejor cuidado.