Esta mañana se realizaron los alegatos finales en el juicio que enfrentan los hermanos Cristian y Martin Lanatta y Victor Schillaci en el Tribunal Oral Federal. Previo a esto, los dos hermanos Lanatta hicieron uso de su derecho a declarar.
Primero habló Martín Lanatta, quien comenzó refiriéndose al encuentro con los gendarmes Valdez y Encinas, la mañana del 7 de enero de 2016.
“Era la única que nos quedaba para salir con vida”
Lanatta explicó que disparó a Valdez en el brazo porque “la última instancia que tuve fue dispararle al lugar donde hacía menos daño, quería desarmarlo. Podía haber disparado a la mano, pero le hubiera roto los dedos”.
Además cuestionó lo que expresaron los dos gendarmes, y refirió que “ninguno de los dos tenía puestos los chalecos antibalas. Estaban en la camioneta Berlingo”.
Lanatta también expresó que la urgencia de desarmar a Valdez fue para “evitar el enfrentamiento con el resto de los grupos especiales, que hubiera ocasionado mayor derramamiento de sangre”.
Al referirse a la huida en el vehículo de la gendarmería, el imputado explicó que “estaba en marcha, con la puerta abierta, era la única que nos quedaba para salir con vida”.
En relación al enfrentamiento a disparos con la camioneta de la gendarmería, Lanatta dijo que sólo efectuó dos disparos con el FAL, al motor, para dañar el motor y hacerlo detener la marcha, y dijo desconocer por qué se encontraron también proyectiles de 9mm.
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“No nos mataron de casualidad”
A continuación declaró Cristian Lanatta, quien expresó que “tratábamos de no tener contacto con ellos (las fuerzas de seguridad) porque donde nos veían, nos disparaban”.
Al referirse al encuentro con los gendarmes Valdez y Encina, el imputado dijo que “no sé si ellos eran del grupo de los malos, no creo, pero había un grupo de la gendarmería que nos quería ejecutar”.
En el mismo sentido, Lanatta dijo que “no sabíamos en quien confiar, como hacer para entregarnos” y explicó que “conocemos bien Santa Fe, viajamos varias veces porque con mi hermano trabajamos en platería. La zona la conocemos bien”.
En relación al robo de las armas a los uniformados, el imputado dijo que “era otra posibilidad de supervivencia, no nos decían ‘alto policía’, disparaban nomás. No nos mataron de casualidad”.
Y luego se refirió a la situación de la fuga del penal de General Alvear, y que “nos fugaron para ejecutarnos, esa misma noche nos empezaron a disparar”. En el mismo sentido negó la participación en el enfrentamiento de Ranchos: “necesitaban un caso trascendente para empezar la cacería que se dio después”.
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En el mismo sentido, los acusados se refirieron al accionar de las fuerzas de seguridad presentes en el lugar: “había gente que quería hacer las cosas bien, y gente que no quería hacer las cosas bien”. Cuestionaron el hallazgo de una escopeta, que acusan de haber sido plantada por la gendarmería: “nunca hubiera llevado una escopeta, no nos servía por el poder de fuego”, y lo ocurrido un con una conservadora roja secuestrada de la Berlingo, que ninguno de los dos gendarmes reconoció: “esa heladerita estaba en la camioneta del ingeniero agrónomo, la tiramos porque no entrábamos, y después apareció en la Berlingo” cuestionaron los imputados.
No quisieron matar
El fiscal general Martín Suarez Faisal mantuvo la acusación fáctica contra los tres imputados, pero cambió la atribución de “tentativa de homicidio” por la de “lesiones graves dolosas”.
Para Martín Lanatta solicitó la pena de 12 años de prisión por considerarlo autor de los delitos de lesiones graves dolosas doblemente agravadas por ser para lograr impunidad y contra un miembro de las fuerzas de seguridad, en concurso ideal con atentado a la autoridad agravado por ser con arma de fuego y resistencia a la autoridad; en concurso real con robo triplemente agravado por ser con arma de fuego, por ocasionar lesiones y por ser en despoblado y en banda; y daño doblemente agravado por ser para impedir el ejercicio de la autoridad y por ser en despoblado y en banda.
Para Cristian Lanatta y Victor Schillaci el MPF solicitó 10 años de prisión por los delitos de atentado y resistencia a la autoridad en concurso real con robo y daño agravado por uso de arma de fuego, y ser en despoblado y en banda.
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