lunes 6 de julio de 2020
Policiales | Rosario | Sandoval | Bonfatti

La Tata, una narco a la que nadie le puso límites y el crimen de Maite, una nena de cinco años

La Justicia federal condenó a cuatro años de prisión a Olga Medina, una histórica vendedora de drogas del norte de Rosario. Había sido detenida hace seis años. En el medio, una niña murió por los disparos de los ataques entre soldaditos.

Olga Beatriz Medina, alias Tata, domina la venta de drogas en el norte de desde hace décadas. Pero el Estado recién la condenó ahora, por primera vez, a 4 años y medio por comercialización de estupefacientes.

Más de seis años después de ser detenida por primera vez, los magistrados del Tribunal Oral Federal Nº 3 (TOF3) dictaron la sentencia. El Estado no sólo llegó tarde y mal, sino que de manera desorganizado no puede enfrentar ni parar a una vendedora de drogas rústica, poco sofisticada, que con su actividad ilegal irradiaba una violencia que dejó, en ese trayecto en el que se tramitó el expediente, víctimas inocentes.

Más de seis años después de ser detenida por primera vez, los magistrados del Tribunal Oral Federal Nº 3 (TOF3) dictaron la sentencia.

Una de ellas es Maite, una nena de cinco años que fue asesinada en julio de 2018 en una pelea entre estas bandas soldaditos y narcos berretas que nadie puede detener durante décadas. Esta chiquita murió en un ataque de grupos narco en la zona norte de Rosario, donde dos hombres en moto dispararon contra el frente de la casa donde vivía la familia de la nena, también sospechada de narco. Fueron 15 disparos, pero uno entró por el pómulo de la niña y salió por su nuca.

En esa zona del norte de Rosario tres bandas disputaban territorio para la venta de drogas desde hace tiempo. ¿Quiénes eran? La mayoría célebres narcos que si el periodismo los conoce es porque todo el mundo sabe quiénes son. Menos, sospechosamente, la policía y la Justicia.

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Emanuel "Pimpi" Sandoval, acusado de haber baleado la casa del exgobernador Antonio Bonfatti.

Uno de estos grupos estaba liderado por Emanuel Sandoval, alias Ema Pimpi, quien confesó en un juicio abreviado en 2015 que dos años antes disparó 21 balazos contra la casa del entonces gobernador Antonio Bonfatti. Sandoval fue beneficiado en ese juicio abreviado y condenado a tres años y medio de prisión. Bonfatti desistió de acusarlo por el atentado, por falta de pruebas.

Luego de que Bonfatti desistiera de acusarlo, Sandoval quedó en libertad, y pasó de ser un soldadito narco de Esteban Alvarado a convertirse en un hombre fuerte en la zona norte.

Luego, el 25 de octubre pasado Sandoval fue asesinado en un ataque comando en la casa que alquilaba a un juez. Sandoval estaba con detención domiciliaria al momento de ser asesinado. El magistrado Hernan Postma, que autorizó este beneficio para el preso, está al borde del juicio político, y el fiscal Adrián Spelta está siendo sometido a un proceso disciplinario en la Legislatura.

Luego de que Bonfatti desistiera de acusarlo, Sandoval quedó en libertad, y pasó de ser un soldadito narco de Esteban Alvarado a convertirse en un hombre fuerte en la zona norte, donde luego se alió con la banda de los Romero para correr a una histórica vendedora de drogas de la zona: Olga Medina, alias Tata, a quien la proveía Delfín Zacarías, condenado a 16 años de prisión por manejar una de las cocinas de cocaína más grandes del país.

La muerte de la niña

En medio de esa pelea para monopolizar la venta de cocaína, con tiroteos casi todas las noches en los barrios La Cerámica, Alberdi y Cristalería, se produjo la muerte de Maite Ponce, la niña de cinco años, que dormía junto a sus dos hermanos en un sillón en la casa de su madre.

La casa donde vivía la niña fue blanco de un ataque con 15 disparos. La mayoría de las balas se incrustaron en la fachada. Pero una entró por el living. Mientras Maite dormía, una bala ingresó por el pómulo y salió por su nuca. Provocó serias heridas en su cráneo. Sus hermanitos que dormían acurrucados junto a la niña se salvaron de milagro.

Los familiares de la nena contaron que desde hacía tiempo los tiroteos eran incesantes en esa zona. Damaris Tabares, la madre de la nena asesinada, lanzó duras críticas contra la policía, que “libera la zona”.

Durante aquella mañana, la cuadra de Ávalos al 1800 se llenó de gente. En la calle deambulaban vecinos que querían saber lo que había ocurrido, pasaban grupos de jóvenes en moto, con miradas punzantes, mientras trabajaban en el lugar los medios de prensa. Al mediodía, cuando salía en vivo para Canal 5 de Rosario, el periodista Maximiliano Raimondi fue amenazado por grupo de jóvenes en moto. Uno de ellos le gritó: “Te vamos a pegar un corchazo”.

Los familiares de la nena contaron que desde hacía tiempo los tiroteos eran incesantes en esa zona. Damaris Tabares, la madre de la nena asesinada, lanzó duras críticas contra la policía, que “libera la zona”.

La mujer dejó deslizar que el ataque contra su casa tenía como objetivo que la familia deje el lugar para que la vivienda sea usurpada y destinada a la venta de estupefacientes. El plan, según ella, era transformarla en un búnker de drogas.

Es una de las modalidades que usan los grupos narco para expandir sus bocas de expendio en un barrio. No compran ni alquilan una casa; la usurpan. Y la forma de sacar a la familia de su domicilio es amedrentarla a balazos.

Las dudas de los investigadores

Los investigadores no descreían del relato de la mamá de Maite, pero planteaban sus dudas sobre la relación de esa familia con una de las bandas que operan en la zona, liderada por Tata Medina, quien fue detenida en 2014 por narcotráfico y recién esta semana condenada a cuatro años y medio de prisión.

Tata es una histórica narco de la zona norte, que tras caer presa y luego de que asesinaran a dos de sus hijos, su territorio empezó a estar en disputa. Otras dos bandas, los Romero y la que lideraba Ema Pïmpi pretendían copar todo ese territorio liberado.

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El Ministerio de Seguridad de la Nación, por entonces a cargo de Patricia Bullrich, tuvo una fuerte participación en la caída de la

El Ministerio de Seguridad de la Nación, por entonces a cargo de Patricia Bullrich, tuvo una fuerte participación en la caída de la "Tata".

En abril de 2019 Tata Medida fue detenida otra vez en un operativo de grandes magnitudes, del que participaron más de 400 efectivos de las cuatro fuerzas federales. Este operativo lo disparó la muerte de Maite y las ganas de la ministra Patricia Bullrich de mostrar en plena campaña electoral en la provincial y operativo proselitista para que la foto saliera en todos los medios.

Olga Medina ya había sido atrapada en octubre de 2014, acusada de dominar el suministro de estupefacientes con una red de búnkeres, pero quedó con detención domiciliaria por padecer una grave enfermedad.

Medina era la cabeza de un clan familiar que dedicaba a la comercialización de drogas, y operaba desde hace varios años en el norte de Rosario, donde lo hacía con cierta complicidad policial. Esta banda no sólo vendía estupefacientes sino que usaba la violencia armada para proteger el clan.

Medina era la cabeza de un clan familiar que dedicaba a la comercialización de drogas, y operaba desde hace varios años en el norte de Rosario.

Dos hijos de Medina fueron asesinados en el pasado. En 2011 fue acribillado de diez balazos Luis Medina en Granadero Baigorria, y siete meses después, el 2 de febrero de 2012, fue ultimado de cinco disparos Carlos Daniel Medina, de 27 años.

El nombre de Medina apareció en 2013 en la investigación del narco Delfín Zacarías, considerado uno de los mayores “cocineros” de cocaína del país, quien fue condenado a 16 años de prisión el año pasado. En ese expediente, el efectivo de la Policía Federal José Luis Dabat -condenado a seis años de prisión- llamaba a otra mujer para que le avisara a la Tata que “cierre las persianas”. El policía le advertía a la dueña de los búnkeres que proveía Delfín Zacarías que clausurara la venta porque se iban a hacer operativos antidrogas.

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