Quimey tiene 21 años y fue baleado por un motochorro este domingo, en medio de un asalto en pleno barrio Candioti. El hecho ocurrió alrededor de las 6 en la esquina de las calles Las Heras y Chacabuco. "Me disparó en el pie y a mis amigos les apuntaba al pecho", contó sobre lo sucedido en diálogo con el móvil de AIRE.
El joven estaba junto a seis amigos cuando fueron abordados por una pareja en moto y el hombre, quien conducía el vehículo, sacó un arma y comenzó a amenazarlos y pedirles sus pertenencias. Dos de los chicos pudieron escapar corriendo y otro alcanzó a esconderse detrás de un árbol, pero tanto Quimey como otros dos jóvenes fueron asaltados.
"Mientras nos mostraba el revolver, no reaccioné y seguí caminando. Nunca amagué a pegarle, ni nada. Me apuntó al pie y disparó mientras a mis amigos les apuntaba al pecho para que le den sus cosas", dijo el joven. "Después de haberme pegado el tiro a mí, mis compañeros le dieron las billeteras y los celulares", agregó.
Después de recibir el disparo en el pie, Quimey alcanzó a correr media cuadra y esconder sus pertenencias en un portón de la cuadra, mientras el ladrón asaltaba a sus amigos. "Ahí pegó la vuelta, ya había escondido las cosas, me pide que le dé todo y le digo que no tenía nada. Se quedó un rato apuntándome, y después arrancó y se fue", relató.
El joven dijo que en el momento no se dio cuenta de que era un disparo de arma de fuego, y pensó que se trataba de un aire comprimido o un balín. "Por la adrenalina no sentí mucho el disparo. No pensé que era un revolver con lo que me había disparado, tuve miedo de que me dispare otra vez", manifestó.
Sobre los delincuentes, Quimey señaló que se trata de una pareja de entre 30 y 40 años: "Los dos estaban vestidos como salidos de un boliche. Habrán ido a bailar y aprovecharon para recorrer esa zona que es muy circulada".
Tras darle aviso de la situación a la central de emergencia 911, una unidad sanitaria trasladó al joven hasta el Hospital Cullen. Asistido por los profesionales de la salud, se le realizó una radiografía para descartar lesiones de gravedad.
"Me dieron 48 horas de reposo y vinieron a aplicarme vacunas... Estoy bien, por suerte la bala no comprometió ningún hueso del pie. Lo complicado es que no puedo hacer actividad física, y yo trabajo en una escuela de fútbol y estudio educación física", se lamentó el joven baleado.
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