El domingo por la noche en Cochabamba 4300 del barrio Barranquitas, Miguel se encontraba junto a su hijo policía cuando un ladrón intentó robarle su teléfono celular. Su hijo le dio la voz de alto y el ladrón comenzó a disparar su arma de fuego. En ese momento, el policía que estaba vestido de civil se defendió del ataque y se produjo entre ambos un intercambio de disparos. El ladrón terminó con cinco disparos internado en el Hospital José María Cullen bajo custodia policial y el policía detenido. En la noche del lunes el fiscal dispuso la libertad del policía.
Esta mañana Miguel lo confirmó desde el móvil de Bruno Ballesteros por Aire de Santa Fe y dijo que están más tranquilos y que esperarán los acontecimientos que se produzcan. "Nadie está feliz de la vida, estamos a las espera de ver como se resuelve el caso."
El entrevistado aclaró que desean que el ladrón se recupere, "nadie le desea la muerte a nadie" y que todo se resuelva de la mejor manera. La declaración delos vecinos fue fundamental para aclarar cómo se produjeron los hechos el domingo a la noche.
"Mi hijo no puede hablar por ahora. Esto produce un quiebre en la persona, mi hijo está sin ánimo. El arma no se lo devolvieron y él está esperando los pasos que ordene el fiscal. Él quiere volver a trabajar." Miguel recalcó que su hijo no está contento pero se siente aliviado a partir de que el fiscal dispuso su libertad.
El ladrón está internado en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Cullen, tiene cinco disparos en el pecho, abdomen, piernas y brazos. Por último, el entrevistado contó en una entrevista anterior que el ladrón en todo momento se quiso escapar, aún herido, que no dejaba de disparar su arma -una 9 mm con numeración limada- y que cuando su hijo lo redujo en el piso, el delincuente repetía todo el tiempo " yo no voy a ir preso".
Entrevista con Miguel
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