Un contacto de Colombia y una serie de mensajes fue lo que encontraron en 2016 los agentes de la Exdirección de Control y Prevención de Adicciones de Santa Fe en el teléfono de Sergio “Zurdo” Villarroel, el empresario de Alto Verde que en 2018 fue condenado a 9 años de prisión por organizar el comercio de estupefacientes en Santa Fe y la región. Casualmente, quien habría estado detrás, fue una de las personas más siniestras de la historia criminal de Sudamérica.
Se trataba de Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye”, el lugarteniente de Pablo Escobar, condenado por el crimen de al menos 300 personas y quien recientemente falleció el jueves pasado en el Instituto Nacional Cancerológico de la ciudad de Bogotá, en donde permanecía internado desde el 31 de diciembre pasado a raíz por un cáncer de esófago.
Los mensajes entre “Popeye” y Villarroel se dieron durante el mes de mayo del 2016, siete meses antes de que el dueño del Cable Alto Verde y entonces dirigente del Club Defensores, sea detenido en su casa de la manzana N° 1 del populoso distrito costero.
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Los mismos fueron advertidos con posterioridad por el fiscal federal Walter Rodríguez, que si bien destacó que ninguno hacía alusión al comercio de drogas, pero si permitieron establecer el grado de contactos que supo forjar Villarroel a lo largo de su actividad criminal cuyo ocaso se dio el 10 de diciembre del 2016.
Uno de los mensajes detectados data del 13 de mayo del 2016 y fue recibido por Villarroel a las 22.15. “Hola. Un. Abrazo. Para. Todos. Y. Especial. Para. Mesi”, sostuvo uno de los textos detectados por los investigadores. Un día después, a las 16.16, Villarroel le preguntó: “pregunto amigo adonde se encuentra uste”.
El 18 de mayo, a las 22.35, el teléfono de Villarroel volvió a mandar un mensaje al número de Colombia: “querido amigo lo estoy yamando”, consignó la transcripción realizada por los pesquisas del caso.
Un día después, el número colombiano, a las 23.59, respondió: “Estoy. En. Colombia. Un. Abrazo. Para. Su. Esposo. Ud. Y. La. Pulguita.”. Ya en junio, el 30 de ese mes, el teléfono de Villarroel envió otro mensaje a las 17.42. “Amigo cómo andas”, preguntó.
El último mensaje ocurrió seis días antes de ser detenido Villarroel, cuando el 4 de diciembre, a las 13.09 le mandó: “hola julio amigo mío como anda uste aca todo te mandan saludo amigo un abraso para vos y toda tu gente”.
Los mensajes fueron utilizados por el fiscal en 2017 para el pedido de juicio de Villarroel al fundamentar que si bien los diálogos en cuestión demostraron que el trato entre ambos “revelaría una elocuente sintonía profesional entre uno y otro evidenciada por el rubro delictivo común que ambos registran en su pasado reciente”.
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