Agentes policiales de la provincia de Córdoba detuvieron a una funcionaria judicial de Santa Fe en el marco de una causa que investiga a una organización que realizaba estafas mediante supuestas terapias de “sanación" de origen egipcio".
La detención se concretó el martes por la tarde en un domicilio ubicado en Francia al 2700, en zona del macrocentro, y contó con la participación del personal de la Agencia de Investigación Criminal. Allí fue esposada L.M., de 51 años, quien fue puesta a disposición de la fiscal de Cura Brochero, Analía Gallaratto, quien por medio de un exhorto judicial pidió la detención de la funcionaria.
La mujer se desempeña desde 2019 como Secretaria de la Unidad de Información y Atención de Víctimas y Denunciantes del Ministerio Público dependiente de la Procuración General, que funciona en Urquiza y su intersección con Tucumán.
La misma ingresó al Poder Judicial en 2006 y supo desempeñarse en la Oficina de NN que funcionaba en tribunales y que se abocaba a las causas con imputados no individualizados.
Por el caso ya fueron detenidas una serie de personas de distintas localidades de la provincia mediterránea, como la ciudad de Córdoba, Huinca Renancó y Villa Cura Brochero. Todas acusadas por los delitos de "asociación ilícita, estafas reiteradas y ejercicio ilegal de la profesión".
Sanación egipcia
El caso salió a la luz en marzo de este año, cuando agentes de la Sección Investigativa 4 de la Dirección de Investigación Operativa (DIO) de Policía Judicial y la Brigada de Investigaciones de la Departamental San Alberto desplegaron múltiples allanamientos en la ciudad de Córdoba, Cura Brochero y Huinca Renancó.
Tales procedimientos, que fueron tramitados por la fiscal Gallaratto, surgieron a raíz de una denuncia radicada por una mujer que acusó haber sido víctima de las supuestas "sanaciones" de origen egipcio que ofrecía la organización que fue desbaratada. Tales sanaciones no solo causaron un perjuicio económico sino también psicológico, indicaron en su momento allegados de la investigación a la agencia Telam.
Según trascendió, la banda operaba por medio de la Fundación Académica Seshen, que ofrecía terapias tradicionales del antiguo Egipto y viajes a ese país, por lo que estiman que recaudó altas sumas de dinero.
Por el caso fue señalado como uno de los cabecillas de la organización, un hombre identificado como Álvaro Juan Aparicio Díaz, el cual se hacía llamar “Sahú Ari Merek” y que a través de sus redes sociales se identificaba, pese a que no tenía titulo, como “psicólogo clínico, escritor y egipciólo”. Y también presidente de la Escuela Internacional de "Kábalah Científica y Meditación Egipcia"
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