lunes 28 de septiembre de 2020
Policiales |

Cuál es la situación del policía que mató por la espalda a Lautaro Saucedo en barrio Guadalupe

Lautaro tenía 17 años cuando recibió un disparo por la espalda, efectuado por un policía de civil. El joven había abordado a una mujer con intenciones de robo.

Lautaro Saucedo fue ejecutado por la espalda el 29 de octubre, cuando huía tras haber intentado arrebatarle una bolsa a una señora, un mediodía en Risso al 2200 del barrio Guadalupe de la capital provincial. Un policía que trabajaba como seguridad para un reparto de gaseosas, Francisco "Tronqui" Olivares, sacó su arma reglamentaria y efectuó un disparo certero que terminó con la vida del adolescente: sin dar la voz de alto, sin identificarse como agente de la fuerza provincial y cuando Saucedo se encontraba a casi 40 metros del lugar.

El homicidio de Lautaro puso en el centro de la discusión los límites de la fuerza pública, y hasta donde es admisible que un policía utilice su arma reglamentaria para atentar contra la vida de una persona.

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Olivares fue detenido e imputado por el delito de homicidio calificado por el empleo de arma de fuego, por alevosía y por ser cometido por un personal policial en exceso de sus funciones, según atribuyeron los fiscales Hernandez y Olivares. El sábado 2 de noviembre la jueza Rosana Carrara impuso la prisión preventiva sin plazos para el efectivo e hizo lugar al pedido de los fiscales del caso: Ezequiel Hernández y Martín Torres.

Homicidio calificado

Al fundamentar la imposición de la medida cautelar, la jueza sólo dio por acreditado uno de los tres agravantes del homicidio seleccionados por la Fiscalía. Para Carrara lo realizado por Olivares configura el delito de homicidio calificado por el empleo de arma de fuego, y no tuvo en cuenta la alevosía ni el exceso en la función policíaca del imputado.

La medida fue apelada por la defensora pública Leticia Feraudo, quien sostuvo que Olivares sólo intentó evitar la huida del joven y no asesinarlo. El imputado pidió hacer uso de la palabra en la audiencia y explicó que ese día trabajaba como seguridad en un reparto de gaseosas -de la empresa Coca Cola-, y que uno de sus compañeros lo alertó sobre un posible robo. “Le pregunto a la señora si la habían asaltado, me dijo que sí, le pregunté si estaba bien, me dijo que sí; entonces hago dos o tres pasos y digo y efectué el disparo, pero no para que falleciera sino para que no se vaya", confesó.

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El momento en que Walter asistió a su hijo tras el disparo letal.

El momento en que Walter asistió a su hijo tras el disparo letal.

"No fue mi intención, estoy muy apenado de lo que pasó. Quise proceder como personal policial, estoy profundamente mal por lo ocurrido, no era lo que yo quería. A los familiares les pido perdón, es algo irreparable”, agregó en aquel entonces.

Como próximo acto procesal, la Oficina de Gestión Judicial de segunda instancia deberá fijar fecha para revisar la medida cautelar impuesta a Olivares y así definir, entre otros temas, la libertad del agente policial que actualmente se encuentra pasado a disponibilidad.

Querellantes

En parelalo a ello, los padres de la víctima se constituyeron como querellantes en la causa, representados por los abogados Martín Risso Patrón y Carolina Walker Torres, quienes insistirán en confirmar la imputación original de la Fiscalía, con los agravantes de alevosía y exceso en la función policial.

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