viernes 14 de mayo de 2021
Policiales Gallardo | Frontera | droga

Condenaron al clan Gallardo por tráfico de drogas en Santa Fe y Córdoba

Trece personas fueron condenadas por la justicia federal santafesina por integrar una red criminal que comercializaba estupefacientes en Frontera y San Francisco.

La jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe, María Ivon Vella, condenó a trece personas que conformaban una red de narcotráfico en las provincias de Santa Fe y Córdoba, especialmente en la zona de Frontera, San Francisco y Josefina.

Las penas de entre 12 y tres años de prisión fueron impuestas en el marco de un procedimiento abreviado en el que los implicados aceptaron haber participado en los ilícitos. Entre los condenados se encuentra el ex árbitro santafesino, Franco Leonel Figueroa, quien ya purga una pena de prisión perpetua por el doble crimen de Germán Lossada y Martín Chamorro, ejecutados a bordo de un automóvil en enero de 2015 en Frontera.

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Doble crimen de Frontera. La foto que marcó un antes y un después en la causa

Doble crimen de Frontera. La foto que marcó un antes y un después en la causa

Banda narcocriminal

La investigación que permitió la condena del clan Gallardo comenzó con una denuncia de un testigo de identidad reservada al 0800 del Ministerio de Seguridad de la Nación, y con denuncias anónimas presentadas a través de los buzones de la vida, en la localidad santafesina de Frontera, al límite con la cordobesa San Francisco.

Estas presentaciones sindicaron a dos personas, Franco Figueroa y Pablo Zalazar como sicarios y distribuidores del clan Gallardo. Los clasificaban como “intocables” y que “proveían drogas a todo el pueblo”. El clan fue descrito como una banda que vendía drogas en las ciudades de San Francisco y Frontera, e identificaron a los jefes: “Tuli” Gallardo y su progenitor “Tito” Gallardo.

La evidencia da cuenta de la existencia de una organización delictiva que actuaba en las ciudades de Frontera y San Francisco, que desplegaba varios eslabones de la cadena del tráfico ilícito de estupefacientes: guarda, acopio y distribución entre los escalones más bajos de la organización para su final destino de comercialización en la zona de Frontera, San Francisco y sus alrededores.

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La organización tenía su sede en la ciudad de Frontera y era liderada por Peregrino Osvaldo Gallardo, alias “Tito”, y su hijo, Osvaldo Gabriel Gallardo, alias “Tuli”. Contaban con los medios financieros y demás recursos necesarios para funcionar, y con una gran cantidad de personas que “en forma organizada y llevando a cabo distintas acciones” contribuyeron al tráfico de estupefacientes.

En el fallo emitido por la jueza Maria Ivon Vella, el clan Gallardo respondía a una “estructura piramidal con división de roles”, donde quedaron claramente establecidos tres estratos: en el superior se ubica a Peregrino Gallardo y a Osvaldo Gabriel Gallardo, como cabeza de la organización; en el estrato intermedio a Emiliano Cortez, Pablo Zalazar, Claudio Villegas Linares y Alejandro Cabral –quienes respondían a los organizadores de la banda, para la distribución de droga o ejecución de hechos violentos o maniobras de lavado- y en el estrato inferior –entre otros- a Maira Figueroa, Franco Figueroa, Sebastián Miraglio, Héctor Ludueña, Hugo Gallardo, Diego Cuello y Cristian Cortez, en quienes se delegaba el manejo de ciertos puntos de venta.

La conducción de la organización respondía a Gallardo padre y a Gallardo hijo: “Tuli” era quien principalmente regenteaba la parte operativa, el manejo de la droga y la dirección de los hechos destinados a garantizar el control territorial del tráfico de estupefacientes. Para esto, contaba con la colaboración de su cuñado y mano derecha, Franco Figueroa, de Emiliano Cortez quien se encargaba de conseguir droga para el clan Gallardo y de Pablo Zalazar que lo acompañaba en su distribución.

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El clan desplegaba su accionar delictivo en las ciudades de Frontera y San Francisco

El clan desplegaba su accionar delictivo en las ciudades de Frontera y San Francisco

Cocaína y marihuana

El personal de la Brigada Operativo Antinarcóticos desplegó varios allanamientos en los años 2017 y 2018 que permitieron desbaratar al clan Gallardo. En estos operativos se logró el secuestro de material estupefaciente (cocaína y marihuana), así como balanzas de precisión, armas de fuego, dinero en efectivo, teléfonos celulares.

En 2017 fue detenido Emiliano Cortez, por amenazar a un hombre que había sustraído estupefacientes que el clan acopiaba en un galpón. Al allanar su domicilio se secuestró un arma de fuego y un trozo compacto de cocaína con un peso aproximado de 137 gramos, dinero en efectivo ($154.955) y una balanza digital. Cortez fue condenado a tres años de prisión por las amenazas y la causa permitió demostrar las tareas que Cortez realizaba en el clan Gallardo.

“Chino” Cortez se ocupaba del abastecimiento de estupefacientes, y de distribuirlos y comercializarlos. Fue condenado como coautor del tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercialización, agravado por la intervención de tres o más personas en forma organizada para cometerlo y Extorsión, en concurso real a 7 años y medio de prisión.

El 17 de septiembre de 2018 se realizaron varios allanamientos simultáneos en Frontera donde se detuvo al resto de la banda y se secuestró cocaína (en trozos compactos y envoltorios para comercializar), marihuana, balanza de precisión y demás elementos de interés.

El clan era liderado por Peregrino Osvaldo Gallardo, quien organizaba la distribución y comercialización, impartiendo órdenes y tomando decisiones en todo momento; su hijo Osvaldo Gabriel Gallardo compartía la organización de la empresa delictiva, encargándose principalmente de su logística, ejerciendo el manejo de la droga.

Al menudeo

Otro de los integrantes del clan que resultó condenado es Sebastián Miraglio conocido como “Gordo Pelado”, quien en la ciudad de Frontera comercializó estupefacientes pertenecientes al clan Gallardo por lo menos desde fines de 2014 hasta mediados de 2017, en que continuó desarrollando dicha actividad ilícita en forma independiente. En julio de 2017 se secuestró de su vivienda desde el sector donde funcionaba el kiosco “El Pelado y la Eli”, una balanza de precisión, tres envoltorios con un peso de 15,47 gramos de cocaína y un frasco con 17,85 gramos de marihuana.

De igual modo, en abril de 2018 se advirtió a Miraglio en un domicilio donde se daba el arribo constante de personas con las que él mismo realizaba en la vereda la acción típica de pasa manos que encubre las transacciones de estupefacientes al menudeo.

Sebastián Miguel Miraglio fue condenado a tres años y tres meses de prisión como partícipe secundario del delito de tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercialización, agravada por la intervención de tres o más personas organizadas.

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Se realizaron varios allanamientos en inmuebles de la ciudad de Frontera

Se realizaron varios allanamientos en inmuebles de la ciudad de Frontera

Estructura

La investigación permitió desentrañar cómo funcionaba la estructura del clan, liderado por Peregrino Osvaldo Gallardo, quien organizaba la distribución y comercialización, impartiendo órdenes y tomando decisiones en todo momento; como así también, canalizando el producido de la actividad ilícita mediante la compraventa de automóviles, para teñir de legalidad el origen de esos fondos. Su hijo Osvaldo Gabriel Gallardo compartía la organización de la empresa delictiva, encargándose principalmente de su logística, ejerciendo el manejo de la droga y la dirección de los hechos destinados a garantizar el control territorial del tráfico de estupefacientes.

Gallardo padre fue condenado como autor responsable de los delitos de organización del tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercialización, agravada por la intervención de tres o más personas organizadas y lavado de activos, en concurso real a 12 años de prisión; en tanto su hijo fue condenado como autor responsable del delito de Organización del tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercialización, agravada por la intervención de tres o más personas organizadas a 9 años de prisión.

En el estrato intermedio de la organización se encontraba Pablo Martín Zalazar, alias “Perro Chocado”, quien comercializaba estupefacientes en las ciudades de Frontera, San Francisco y sus alrededores, bajo las órdenes de Osvaldo Gabriel Gallardo, bajo la modalidad de venta al menudeo, tanto en forma “delivery”, como también en su domicilio del Barrio Acapulco de la localidad santafesina de Josefina. Zalazar fue condenado a 6 años de prisión por el delito de Tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercialización, agravada por la intervención de tres o más personas organizadas, al igual que Claudio Villegas Linares. “El Mago” no sólo vendía al menudeo, sino también se encargaba de distribuir la droga a revendedores de la zona.

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Varias causas cruzadas permitieron dar con los integrantes de la organización

Varias causas cruzadas permitieron dar con los integrantes de la organización

Por su parte, al analizar el accionar delictivo de Franco Leonel Figueroa, llegó al convencimiento de que el nombrado ha intervenido en la comercialización de estupefacientes agravada; conducta ésta que desplegó al menos entre fines de diciembre del 2014 y hasta junio del 2017, cuando fue detenido por el doble crimen de Germán Lozada y Martín Chamorro, hecho ocurrido en enero de 2015 y por el cual a la fecha se encuentra cumpliendo pena perpetua. Figueroa fue condenado a 4 años y medio de prisión como partícipe secundario del delito de Tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercialización, agravada por la intervención de tres o más personas organizadas.

La pareja de Tuli Gallardo, Maira Alejandra Figueroa, fue condenada a 4 años y 6 meses de prisión como partícipe secundaria del delito de tráfico de estupefacientes en la modalidad comercialización, agravado por la intervención organizada de tres o más personas en forma organizada. La misma atribución delictiva fue endilgada a Héctor Abraham Ludueña, Hugo Gastón Gallardo, Diego Fernando Cuello y Cristian Ariel Cortez, condenados a tres años de prisión.

Finalmente, Alejandro José Cabral, alias “Cachi”, quien oficio de testaferro o prestanombre de Peregrino Osvaldo Gallardo, permitiendo de tal modo la puesta en circulación en el mercado de un bien adquirido con fondos provenientes de un ilícito penal, condenado como autor del delito de lavado de activos a tres años de prisión.

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