Un remisero que presta servicios en la empresa Remises Real fue asaltado este martes en la zona norte de la ciudad de Santa Fe luego de levantar a un delincuente que simuló ser pasajero para cometer el robo.
La secuencia delictiva comenzó cuando Diego M., llegó a las 7.30 a un domicilio que habitualmente pedía sus servicios. Sin embargo, al estacionar el chofer notó algo distinto en esta oportunidad ya que quien solía subirse al vehículo no era la misma persona de siempre.
“Cuando llego al domicilio estaba el tipo este parado en la puerta, esperando. Me dijo que aguarde un segundo que tenía que cerrar y ya desde ahí empecé a sospechar”, contó el chofer a AIRE.
“Me dijo que tenía que ir hasta Las Flores I pero llegamos a Matheu y Aristóbulo del Valle ahí me cambió el recorrido y me dijo que tenía que pasar un segundo por barrio San José a buscar una cosa y después seguimos”, agregó en su relato.
El chofer llevó al pasajero hasta Javier de la Rosa, entre San Juan y San José, a una vivienda en donde había gente afuera. El ocupante bajó del auto y se dirigió hasta el domicilio. “En ese momento yo lo primero que atiné a hacer fue mandar un mensaje hasta la central diciendo que el viaje era sospechoso para ver si podían comisionar a alguien para que me siguiera”, advirtió.
El falso pasajero volvió al vehículo y ahí pidió que lo lleve hasta el barrio Las Flores I y en pleno camino, el delincuente demostró cuál era su verdadera intensión en el viaje. “Cuando vamos por 12 de Infantería me hace doblar en Aguado y de ahí me hizo tomar Florencio Sánchez y me dijo acá paramos. Ahí miró para atrás y me manoteó el cuello y me puso una navaja en la cintura y después me la apoyó en la garganta”, relató sobre ese momento crucial en su vida.
El ladrón luego le sustrajo el teléfono de la empresa, la billetera en la que había unos pocos pesos y el celular personal para luego fugarse. Sin embargo, antes de bajar del coche, el delincuente le exigió la entrega de la llave del auto para evitar ser perseguido por el dueño del auto.
Diego M., se la dio, pero de igual manera salió a correrlo sin poder alcanzarlo. “El error mío fue haber sospechado del viaje y haberlo hecho igual”, reflexionó al respecto con tono de resignación por lo ocurrido.
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