La causa que investiga un posible abuso sexual infantil en San Jorge se encamina al juicio; la Fiscalía presentó la acusación contra un hombre acusado de haber abusado de su hijo de tres años.
En el escrito acusatorio del fiscal Jorge Zoppegni se destaca el rol que tuvieron una maestra y una psicóloga para detectar lo ocurrido; el imputado, Matías Miguel F. (el apellido se preserva por respeto a la identidad del menor) enfrenta una posible condena a 13 años de prisión por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el padre de la víctima.
En tanto, este viernes la Cámara de Apelaciones de Santa Fe confirmó la prisión preventiva del imputado, que fue detenido en diciembre en el aeropuerto de Córdoba.
El hombre estuvo tres años prófugo y fue capturado en el aeropuerto de Córdoba
Abuso sexual infantil
La investigación se remonta a 2019, cuando la maestra del jardín de infantes al que asistía el niño advirtió conductas llamativas en el menor: el niño había comenzado a tener problemas de conducta y de control de esfínteres; en uno de esos momentos, en el baño del jardín, el chico le hizo manifestaciones a la maestra sobre conductas de su papá, vinculados con esos momentos.
Estas conductas también fueron advertidas por la psicóloga del establecimiento, y junto con la maestra del niño, mantuvieron una reunión con la mamá del niño: le contaron lo sucedido, lo que había manifestado el menor en el baño y agregaron que cuando al chico lo iba a buscar su papá al jardín lo notaban nervioso.
La mamá le preguntó al niño lo que pasaba, y el menor repitió el relato que le había hecho a su maestra en el baño del jardín. Lo mismo le dijo a otras dos psicólogas que tomaron intervención en la causa. La acusación precisa que los hechos relatados por el menor ocurrieron durante 2018 cuando el niño quedaba a solas con su padre.
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Zoppegni, el fiscal que investiga el caso.
En total, son tres las psicólogas que deberán declarar en el juicio: la profesional que inicialmente observó conductas llamativas en el niño en la guardería; una psicóloga de la ciudad de Rosario, responsable de un informe psicológico en febrero de 2019. Su trabajo incluyó sesiones de juego libre y entrevistas que permitieron validar los indicadores de abuso sexual infantil y la veracidad del relato del niño; y la licenciada en psicología encargada de continuar el tratamiento psicológico del menor que presentó un informe en agosto de 2020, en el cual desaconsejaba la realización de una Cámara Gesell en ese momento debido al estado del niño.
Estos detalles del caso forman parte de la acusación fiscal; al momento de realizarse la audiencia preliminar, fue suspendida por un pedido de la defensa para realizar estudios con la junta de salud mental, explicó la abogada querellante Agustina Taboada a AIRE.
Sin embargo, el imputado nunca se presentó a las entrevistas y se mantuvo prófugo hasta que fue detenido en diciembre de 2025 en el aeropuerto de Córdoba.
La imputación fue realizada en 2020 y Matías F. transitó todo el proceso en libertad, hasta que en 2022 la Fiscalía presentó la acusación; durante tres años el imputado logró mantenerse prófugo de la Justicia.
Este viernes, el juez de la Cámara de Apelaciones Alejandro Tizón confirmó la prisión preventiva y en los próximos días, la querella presentará la acusación de cara al juicio.
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El camarista Tizón confirmó la prisión preventiva del hombre imputado por el abuso sexual de su hijo
Maiquel Torcatt / Aire Digital
Indicadores de abuso
El escrito acusatorio detalla los indicadores de abuso infantil que fueron detectados por las psicólogas:
Relato de la víctima: El niño realizó un relato espontáneo y altamente específico, utilizando un lenguaje gestual congruente con su nivel cognitivo. Describió los hechos de manera persistente, mencionando frases como "mi papá me mete el dedo en el culo" y explicando que esto sucedía cuando estaban solos o en la cama.
Alteraciones conductuales y emocionales: El niño presentaba introversión, evitaba la mirada, mostraba enojo en su rostro y se ponía serio al hablar del tema. También se observó un cambio en el clima emocional y evasión al ser interrogado sobre la enuresis.
Trastornos del sueño y fisiológicos: Se detectaron terrores nocturnos, pesadillas, miedos intensos y trastornos del sueño. Asimismo, presentó pérdida de control de esfínteres (enuresis y encopresis) cuando ya había adquirido hábitos de retención.
Comportamiento en entornos educativos: En la guardería y el jardín de infantes, se reportó un nerviosismo excesivo cuando lo retiraba el padre, agresividad con sus pares y con auxiliares, autodestructividad (se pegaba solo o contra la pared), necesidad de descarga motora y trastornos del habla.
Dinámica de juego: En sesiones de juego libre y terapéutico, el niño manifestaba situaciones traumáticas a través de juegos agresivos, de descarga, y la repetición recurrente de sentimientos "temerosos" de algún personaje.