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Un científico de Yale no se bañó por 5 años y contó cómo fue su experiencia

James Hamblin es un especialista en medicina de la Escuela de Yale, Estados Unidos. El joven demostró cómo fue su experiencia luego de no bañarse por un largo período de tiempo y los recursos, tiempo y dinero que se ahorran.

James Hamblin es noticia a nivel mundial debido a un estudio que decidió llevar a cabo. Siendo profesor de la escuela de Salud Pública de Yale y experto en medicina preventiva, le dio un cambio rotundo a su vida del cual no se arrepiente. Se mudó a Nueva York desde Los Ángeles hace cinco años, vive en un pequeño estudio y desde entonces que no ha tocado una ducha. Dejó el champú y el acondicionador, el jabón corporal y más productos de cuidado personal como desodorante, humectantes y exfoliantes.

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¿Algo de lo que se puede prescindir?

Desde su mudanza que vive en una “auditoría existencial”, y fue allí que comenzó a considerar todas las cosas que podría prescindir. ¿Qué pasa si todos esos productos que la mayoría de nosotros usamos diariamente (champú y jabón para quitar el aceite de nuestra piel, humectante para reemplazarlo) son más efectivos para hacer que compremos aún más productos, se preguntó? ¿Qué pasaría si bañarse con tanta frecuencia fuera realmente malo para usted? Así lo pensó Hamblin y el asegura no haberse equivocado. Lo que nunca dejó de hacer fue lavarse las manos y cepillarse los dientes.

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Según informa el sitio web Crónica, los cinco años sin ducharse derivaron en un libro, Limpio: la nueva ciencia de la piel y la belleza de hacer menos. "Sé de muchas personas que se bañan muy poco. Sabía que era posible, pero quería intentarlo por mí mismo para ver cuál sería el efecto", contó sobre su decisión de 2015. "Con el tiempo tu cuerpo se acostumbra cada vez más para que no huela tan mal si no usas desodorante y jabón. Y tu piel no se vuelve tan grasienta cuando dejas de usar jabones fuertes".

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Según Hamblin, "muchas personas usan champú para eliminar los aceites del cabello y después se aplican un acondicionador para colocar aceites sintéticos. Si logras romper ese círculo, tu cabello terminará viéndose de la manera que era cuando empezaste a usar esos productos". Sin embargo, puntualizó que "lo principal es entender que toma tiempo, no sucede de la noche a la mañana, no es inmediato". El científico fue gradualista y pudo lograr los efectos esperados.

El proceso fue más complicado de lo imaginado

Comenzó a usar menos champú, jabón y desodorante y bañarse con menor frecuencia, cuando antes lo hacía todos los días. "Hubo momentos en los que me quería duchar porque lo extrañaba, olía mal y sentía que tenía grasa. Pero eso empezó a pasarme cada vez menos", afirmó.

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En la nota de 2016, cuando ya había pasado un años, escribió que "el olor de los cuerpos es producto de bacterias que viven en nuestra piel y se alimentan de las secreciones aceitosas del sudor y las glándulas sebáceas que están en la base de nuestros folículos pilosos". Detalló que "cuando te duchas agresivamente, destruyes los ecosistemas. Se repueblan rápidamente, pero las especies quedan desequilibradas y tienden a favorecer los tipos de microbios que producen olor". A esto sigue un proceso de regulación. "Tu ecosistema llega a un estado estable y dejas de oler mal. No hueles como agua de rosas. Simplemente hueles como una persona".

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Hamblin aclaró que no es que su cuerpo no desprendiera olores, sino que "las poblaciones de microbios en mi cuerpo no producen el clásico hedor corporal que siempre producían".

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