Wei Jianguo, un hombre de China de aproximadamente sesenta años de edad, decidió llamar casa al aeropuerto de Pekín, capital china en 2008, debido a que su familia no lo dejaba “fumar y tomar” en paz. Desde entonces, vive ahí a tiempo completo. Wei fue entrevistado por medios locales, donde explicó que luego de quedarse sin trabajo, le fue muy difícil encontrar otro debido a su edad. Según él, no puede volver a su casa porque “ahí no tiene ninguna libertad”. De acuerdo a sus propias palabras, su familia declaró que debe dejar de fumar y de beber y que si él no podía hacer eso, debía darles su pensión mensual entregada por el gobierno. “Pero si hiciera eso, ¿Con qué compraría mi alcohol y cigarrillos?”, agregó.
En un día típico, Wei Jianguo visita un mercado cercano donde compra seis bollos de cerdo y un bowl de porridge para desayunar. Ahí mismo también compra su almuerzo y una botella de Baiju, un licor chino. Muchas veces pierde la noción del tiempo y no sabe qué hora es. Wei también aprendió a que los mares de viajeros no lo perturben, y puede despertarse (y dormirse) entre ellos sin problemas.
Unos días antes de la navidad de 2017, las autoridades del aeropuerto le pidieron que se retirase, llegando a involucrar a la policía. Aunque estos últimos llevaron a Wei Jianguo a su casa, pocos días más tarde él retornó a su hogar adoptivo en la Terminal 2, diciendo “me expulsan, mantengo un perfil bajo por unos días y luego vuelvo, como en los viejos tiempos… al menos soy libre en el aeropuerto”.
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