Bajo una pregunta muy sencilla, Edward Lorenz revolucionó lo que creíamos sobre el caos y el orden del mundo. Del mismo modo, evidenció la gran dificultad que representa realizar simulaciones de todo tipo de escenarios para predecir un resultado.
La pregunta más famosa del estudio de Lorenz es «¿El aleteo de una mariposa en Brasil puede desencadenar un tornado en Texas?»

Ésta ha sido utilizada incontables veces para la creación de múltiples narrativas en películas y libros y es que se trata de una premisa sumamente seductora, si todo lo que ha ocurrido en nuestras vidas nos ha llevado a este preciso momento, ¿cambiar una sola cosa podría modificar toda nuestra existencia?
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En National Geographic lo explican de la siguiente forma:
«La teoría del caos y el efecto mariposa viene a explicar que algo tan complejo como el universo (un sistema caótico flexible) es impredecible. La teoría del caos explica sistemas como la atmósfera o las condiciones climatológicas que impiden realizar pronósticos del tiempo fiables más allá de tres días y es particularmente útil para abordar el estudio de los fenómenos sociales, difíciles de resolver en términos de relaciones lineales causa-efecto».

Antes de atribuirlo a una mariposa, utilizó a las gaviotas
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El meteorólogo Edward Lorenz publicó su paper en 1963, fecha en la que él presentó sus resultados con la famosa frase, sin embargo, en un principio él planteaba cómo una gaviota podría provocar una tormenta. Años más tarde, elegiría lo que algunos consideran una imagen más poética: la del aleteo de una mariposa; entonces, la fama del efecto sería historia. De una forma bastante inusual, la elección de palabras en su propio estudio fue una suerte de efecto mariposa, pues tal vez de otra forma hoy estaríamos hablando de un concepto totalmente distinto.

El hallazgo de esta nueva teoría ocurrió después de que Lorenz repitiera una serie de cálculos sobre el tiempo atmosférico, lo cual había realizado para estudiarlos con detenimiento. Después de haber pasado cerca de una hora preparando y tomando un café, Lorenz se encontró que los números que la impresora estaba arrojando, que equivalían a 2 meses de predicciones, eran distintos a los de sus cálculos anteriores, según informa culturacolectiva.
Inicialmente él creyó que la computadora o la impresora tenían un error, lo cual provocó la desviación en los resultados, sin embargo, pronto se daría cuenta que no era una falla técnica, sino que él mismo había provocado aquel caos numérico en el momento en el que redondeó las cifras del cálculo matemático. Dicho redondeó creó una variable que se multiplicó a través de cada simulación.

La impredecibilidad incluso existe en sistemas que suponen ser rígidos
Lorenz y los que le han seguido jamás esperaron que una cuestión tan inamovible como puede ser un cálculo matemático pudiera ser impredecible, sin embargo, su hallazgo ha permitido que a la larga se desarrollen nuevos sistemas, en particular cuando se trata de la astrofísica, que estudian diversos escenarios, todos con variaciones que dan cuenta de cuán impredecible y caótico es el Universo mismo.

Ni Lorenz, cuya profesión implica intentar predecir algo completamente aleatorio como el estado del tiempo, pudo haber previsto las consecuencias e implicaciones de sus investigaciones, así como en este momento nadie puede predecir con exactitud qué sucederá una vez termines de leer este artículo.


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