Solo necesitás un paño limpio y un poco de estos productos. Primero, pasá un trapo húmedo con agua para quitar el polvo superficial. Luego, impregnalo con alcohol o vinagre y frotalo a lo largo de toda la goma. En pocos minutos, notarás la diferencia.
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¿Qué más podés hacer para evitar el ruido?
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Revisar el parabrisas: si tiene restos de suciedad, puede generar fricción con las escobillas.
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No usarlas en seco: siempre activalas con agua o líquido limpiaparabrisas.
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Cambiarlas cada cierto tiempo: si están demasiado desgastadas, la mejor opción es reemplazarlas.
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No dejarlas expuestas al sol: el calor endurece el caucho y reduce su vida útil.
Con este truco rápido y algunos cuidados básicos, podés olvidarte del chirrido molesto y manejar con mayor seguridad en los días de lluvia. No hace falta gastar de más: a veces, una buena limpieza es suficiente para recuperar su funcionamiento óptimo.