A seis meses del femicidio de su hija, Hugo confesó que la familia la recuerda “con mucho dolor” y rescata los valores de la joven: “Ella era honesta, trabajadora y feliz. Lo que pasó me cambió la vida por completo: no soy más el de antes”, afirmó, y agregó: “Hay veces que no te da ganas de seguir. Yo sé que ella desde arriba debe querer que sigamos adelante con una sonrisa, pero es difícil”.
En medio de la tristeza, valoró “el apoyo de la gente, que hasta el día de hoy es completo, tanto en Emilia -la localidad de donde Jésica era oriunda- como en Santa Fe”.
Respecto a la probable culpabilidad de Ochoa en el hecho, el papá de Jésica admitió: “En un primer momento no lo podíamos creer, pero hoy estoy completamente convencido de que fue él quien disparó, porque hay un montón de pruebas que así lo demuestran”. Consultado sobre las condiciones de la relación de su hija con el acusado, cree que la joven evitaba contar a su familia las cosas que sucedían entre ellos para evitar preocupar a sus padres.
En cuanto a la actualidad de la causa judicial, reveló que recientemente al imputado “le sacaron sangre para hacer un ADN, porque extrajeron restos de piel de debajo de las uñas de mi hija y hay que compararlos”. Además, recordó que “el dermotest dio positivo para pólvora” (es decir, confirmó que Ochoa había disparado un arma en las horas previas a ser detenido) y que también se aguardan los resultados de las pericias que se realizaron sobre el arma hallada en el mes de diciembre.
“Todas esas pruebas son contundentes”, expresó.
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Finalmente, Hugo hizo un llamado al Poder Judicial: “Sólo pido que el culpable de esto no salga más de la cárcel. No quiero que en 6 o 7 años esté libre y paseando, porque a nosotros nos arruinó la vida para siempre”.




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