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Policiales

La mataron a sangre fría porque la pelota de su hijo terminó en la vereda del vecino

Gisela Aguirre tenía 33 años. Murió este jueves por la noche tras ser atacada a cuchillazos por dos vecinas. Tenía tres niños pequeños. Sus vecinos exigen justicia.

A Gisela Aguirre la mataron a sangre fría. Mientras su hijo jugaba en la vereda de su casa, la pelota se fue a la casa de los vecinos. Dos mujeres salieron de la vivienda contigua y la atacaron con cuchillos tras una discusión. Murió camino al hospital. Barrio Coronel Dorrego no salió del asombro y de la conmoción mientras exige justicia.

Caía la noche del jueves en inmediaciones de Lavalle al 8100 cuando el hijo mayor de Gisela jugaba a la pelota en la vereda. En un momento, la pelota se fue a la casa de los vecinos. De inmediato, salieron de la vivienda dos mujeres que, de manera violenta increparon a la mamá del niño. Tras un cruce verbal, Gisela volvió a entrar a su casa. Sin embargo, las dos mujeres siguieron gritando e insultando.

Para mala suerte de Gisela, ella decidió salir de su hogar. Lo que no sabía era que afuera la esperaba la muerte. Porque las dos vecinas estaban armadas. Con cuchillos la atacaron a puñaladas. La asesinaron a sangre fría provocandole ocho heridas que la llevaron a la muerte. “Ella salió a reclamarle que terminen con el ataque”, contó este viernes una de sus amigas.

Las manchas de sangre tras el crimen 

Al verla herida, sus vecinos decidieron asistirla llevándola en un auto particular hasta el hospital José María Cullen. Sin embargo, el vehículo sufrió desperfectos mecánicos y demoró el trayecto. Cuando arribaron al nosocomio, la mujer ya estaba muerta.

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Ataque a la vivienda de los supuestos asesinos

Tras el crimen, quienes conocían a Gisela, enardecidos por su asesinato, prendieron fuego la casa de las dos mujeres sindicadas como autores del crimen. “Fue una muerte sin sentido”, afirmó otra amiga.

Según el relato de los vecinos, la policía de investigaciones encontró dos cuchillos y una remera ensangrentada en el interior de la vivienda de los vecinos acusados.

La vivienda de los vecinos sindicados como atacantes, incendiada 

Una familia desarmada

Gisela Aguirre tenía 33 años. Era madre de tres niños: una nena de 2 años, y dos nenes de 8 y 10 años. Era ama de casa. Hace poco tiempo había comenzado a trabajar en una cooperativa donde mantenía el barrio.

El hijo mayor de la mujer asesinada, presenció el momento en que mataban a su madre.

Asimismo, los vecinos denunciaron que las personas que atacaron a Aguirre consumen alcohol en exceso. “Siempre buscaban generar problemas, en cualquier ocasión y con cualquier vecino”. Además, quienes conocen al marido y los hijos de la mujer asesinada manifestaron que siempre fueron queridos en el barrio.

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Dolor entre los vecinos

Barrio Coronel Dorrego amaneció con un clima de absoluta conmoción.  Quienes viven en cercanías a la casa de Gisela y su familia no salen de su asombro. Shockeados por la muerte violenta de la mujer, muchos de ellos quebraron en llanto.

“Vivía para sus hijos. Eran un excelente matrimonio”, dijo una vecina entre un llanto desolador.

Por su parte, otra mujer aseguró que los atacantes “no hacían nada durante todo el día. Se la pasaban tomando alcohol y provocando problemas con todos los vecinos”. Agregaron que Gisela no podía siquiera salir a su vereda sin ser atacada verbalmente por quienes vivían al lado de su casa.

Coronel Dorrego es un barrio de gente trabajadora que hoy exige justicia por Gisela.

El testimonio de los vecinos►

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