En la Escuela de Enseñanza Media Nº202 ‘Isla Malvinas’ se produjo el fatal incidente.
El 28 de septiembre de 2004, hace hoy 13 años, los estudiantes del séptimo curso entraron a las 7:30 horas al aula, como un día cualquiera, sin saber lo que pasaría minutos después. Una vez dentro, Rafael Solich –conocido como ‘Junior’– se paró junto a la puerta y sacó un arma de su abrigo. Tras unos breves segundos, el joven disparó con una pistola Browning calibre nueve milímetros –perteneciente a su padre- a sus compañeros, matando a tres de ellos e hiriendo a otros tantos.
Los demás estudiantes entraron en pánico e intentaron huir del tiroteo, mientras que otros se quedaron tumbados en el suelo paralizados por el miedo.
Uno de los chicos que logró sobrevivir fue Pablo Saldías. En diálogo con Aire de Santa Fe, Claudia Closter, mamá de Pablo dijo que “se sobrevive con mucho trabajo espiritual, con fuerza, pero no es fácil”.
Hoy Pablo tiene 28 años y ese día recibió cuatro disparos que le trajeron consecuencias en su salud: tuvo problemas en los riñones y perdió el bazo.
“Los chicos recuerdan todo, eran las 7.35 y estaban entrando al aula cuando el chico sacó el arma y disparó: mató a tres e hirió a cinco personas”, comentó Claudia quien además sostuvo que el auto del terrible hecho tenía problemas mentales.
“No creo que haya tenido un objetivo claro. Tengo entendido que en algún momento dijo que hubiera querido matarlos a todos”, aseguró y agregó que “el chico tenía una enfermedad. Lo que sentimos es que no cuidaron a nuestros hijos como debían y los dejaron al libre albedrío de un loco”.
En cuanto a alguna responsabilidad de los directivos de la escuela, la mamá del sobreviviente expresó que “los directivos sabían que el chico tenía problemas, pero no lo trataron antes. El chico dio muchas señales: escribía y decía cosas raras, como que iba a matar gente. No tenía un comportamiento normal”.
Sobre cómo viven este día, señaló que “se sigue viviendo con mucha tristeza, dolor y la sensación de que se podía haber evitado. Fue un descuido de adultos”.
“Hoy es un día muy triste para el pueblo”, aseguró Claudia para luego disparar: “Junior está libre. Se debe estar riendo de todos nosotros. Fue más atendido el victimario que las víctima””.
Solich, tras quedarse sin balas, salió al pasillo e introdujo otro cargador. Esta vez abrió fuego contra el encargado del quiosco escolar –se acercó al oír gritos– que, milagrosamente, salió ileso. Dante Pena, su mejor amigo, junto con otros compañeros se abalanzaron sobre él y lograron quitarle el arma.
Por consiguiente, en una especie de estado de shock, Solich intentó huir del lugar pero fue detenido por la policía antes de abandonar el edificio. Este no se resistió y fue trasladado a la comisaría local.
Muchos apuntan a que este fatal episodio se produjo por el acoso escolar que sufría por parte de sus compañeros, que le llamaban ‘pantriste’.
Cuando comenzó el proceso judicial, el muchacho fue enviado a un centro de internamiento para jóvenes delincuentes. La jueza Alicia Ramalho se hizo cargo de la tutela de Solich, tras ser declarado inimputable por ser menor de edad, y decidió internarlo en un centro psiquiátrico juvenil en la localidad de San Miguel.
También se condenó al padre a 45 días de prisión por negligencia al dejar un arma al alcance de un menor.
El presidente de Argentina, por aquel entonces Néstor Kirchner, calificó el episodio como “doloroso” y dispuso dos días de luto nacional. Además, en las escuelas del país se realizó una jornada de reflexión sobre este suceso.
Audio: Claudia Closter, mamá de Pablo, sobreviviente



Dejá tu comentario