Que haya una nueva amenaza de bomba en una escuela de la ciudad capital significa acatar un protocolo que requiere que los alumnos abandonen el establecimiento, intervengan las fuerzas policiales y los bomberos. Lleva, además, tiempo: recorrer la institución en pos de encontrar o no algo sospechoso, cortar calles y terminar afectando a la ciudadanía toda.
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Si bien las autoridades de Educación provincial han tomado cartas en el asunto y hasta se han logrado localizar alumnos culpables que han sido sancionados, no se ha podido acabar con esta problemática que se ha vuelto algo “común” con el correr del tiempo.
Este viernes, la jornada comenzó con un mensaje intimidatorio que ordenaba evacuar dos establecimientos educativos capitalinos: la Escuela Normal Superior N° 32 y la Escuela de Educación Técnica Belgrano N°480.
Lo llamativo de esta situación fue que el director de la Escuela Belgrano tomó la decisión de no evacuar el establecimiento.
En diálogo exclusivo con Aire de Santa Fe, Ricardo Cuscueta, explicó que lo llevó a tomar esta decisión. “Es la segunda vez que ocurre que no hay una amenaza concreta, por eso decidimos no activar el protocolo, ante eso, la decisión pasa por mi. Junto con la policía revisamos la escuela y ante no encontrar nada raro continuamos con las clases”.
El titular del establecimiento educativo manifestó que “como el mensaje no incluía la palabra “bomba” no hay protocolo de actuación”. Al mismo tiempo, aseguró que “cada vez que hay una amenaza concreta tenemos que movilizar alrededor de 700 chicos”.
“Nos han dicho que las amenazas se realizan con teléfonos caídos o mellizos. Hay que encontrar culpables y caerles con la ley”.
En lo que va del año en este establecimiento se han recibido unas 10 amenazas. “Lo que tratamos de lograr es que los chicos no salgan de la escuela, porque hemos tenido que hacerlo con lluvias, con altas temperaturas, y en otras condiciones”.
Consultado sobre la decisión de que los alumnos no abandonen el establecimiento, Cuscueta afirmó: “La responsabilidad mia es muy grande al tomar una decisión así, pero para eso estoy”.
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Además, el director aseveró que en un principio a los chicos les resultaba algo gracioso tener que salir de la escuela pero a esta altura “se muestran fastidiosos”. Lo mismo ocurre con los vecinos de la zona, quienes, según Cuscueta, están cansados de verse indirectamente afectados por esta situación.
En otro tramo de la entrevista, el directivo contó que en dos ocasiones puntuales debieron salir del establecimiento por amenazas de bomba y cuando los alumnos reingresaban al establecimiento se recibía una nueva orden de fiscalía para desalojar. “Si la orden llega de un fiscal debemos acatar el protocolo, aunque resulte una fastidia”.
A pesar de notarse compungido y movilizado por la situación que termina por afectar el normal desarrollo de las clases en la escuela que él tiene a cargo, Ricardo Cuscueta se mostró reflexivo y crítico al momento de analizar la actuación por parte de fiscales y autoridades que deben ponerse a cargo de esta situación: “Me parece que es muy precaria la forma de rastrear estos casos. Falta compromiso”.
“Ir a ver una bomba que no está en una escuela es una pérdida de tiempo. Cada vez que surge una nueva amenaza se ven afectados patrulleros policiales que deberían estar cuidando a la ciudadanía”, continuó.
“En Santa Fe se llama broma pero en otro lado del mundo es terrorismo”.
Sobre el cierre de la entrevista, dejó un claro mensaje dirigido a quienes ponen en vilo a cientos de chicos que cada nuevo día acuden a las escuelas a formarse y educarse. “En la vida hay que tomar las cosas con seriedad. Esto que hacen es muy grave y va a tener consecuencias. Cuando se sepa quien es con nombre y apellido terminará todo y esperamos una sanción ejemplificadora”.


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