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Policiales

Triple Fuga: “Nos podrían haber matado”, declaró uno de los gendarmes

Lo declaró esta mañana en el juicio contra los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci uno de los gendarmes que fue asaltado por los prófugos en un campo de soja. El testigo también manifestó que la orden era de “no dispararle a nadie”.

El primer testigo en declarar en el juicio que sigue la justicia federal santafesina contra Cristian y Martín Lanatta, y Víctor Schillaci fue uno de los gendarmes asaltados por los tres prófugos cuando eran buscados en la zona de San Carlos, en enero de 2016.

Roberto Encina era el chofer de la utilitaria Berlingo blanca no identificable que estaba destinada a trasladar a los testigos a los lugares de los allanamientos que debían realizarse en tres viviendas.

Encina dijo esta mañana ante el tribunal que al finalizar los allanamientos con resultados negativos, se recibió una orden de hacer rastrillaje en una zona rural. Allí cambió de lugar con el comandante Valdez, quien pasó a conducir el vehículo.

El testigo explicó que mientras circulaban por un camino rural, Valdez ve a una persona ocultarse en un campo sembrado con soja, y deciden ir a ver de qué se trataba. Encina aclaró que él no sabía a quienes estaban buscando ya que su tarea sólo era “trasladar a los testigos al lugar de los allanamientos”.

El uniformado manifestó que él descendió primero del vehículo y que Valdez se demoró un poco más “porque como estaba manejando tenía que detener el móvil”.

En la zona había más móviles de la fuerza de seguridad, camionetas identificadas de la Gendarmería, pero el testigo expresó que no podía precisar cuántos eran, si bien explicó que “la columna empezó en Buenos Aires, aportó Rosario y Santa Fe; cada uno colabora con 5 o 6 vehículos”.

Ocultos en el sojal

A continuación Encina relató cómo fue el encuentro cara a cara con los prófugos. El testigo relató que al descender del vehículo y comenzar a caminar por el campo sembrado con soja, desde el primer momento lo hicieron diciendo “levántese, Gendarmería Nacional”, y que en un momento se levantaron tres personas con armas largas y se identificaron como policías.

“Ahí empezamos a gritar: bajá el arma, no bajala vos, no bajala vos” graficó Encina. Según el testigo, los tres hombres comenzaron a avanzar hacia ellos: dos fueron hasta donde se encontraba él, mientras el tercero apuntaba a Valdez.

El testigo dijo que “teníamos orden de no dispararle a nadie. Había mucha gente armada”. A continuación, el uniformado expresó que cuando se le acercaron las dos personas uno lo golpeaba con el arma en el pecho y le decía “dame el arma, no te quiero matar boludo”, mientras el otro lo despojaba del handy y el chaleco.

“Entonces escucho una estampida, me doy vuelta y veo que Valdez se agarra el brazo y se cae. Entonces me rendí, me sacaron el arma y se fueron corriendo para la camioneta” relató el testigo.

El testigo manifestó que entonces procedió a asistir al gendarme herido, que fueron hasta la zona del camino por donde venía una de las camionetas identificadas y le hizo seña para que siga a la Berlingo. “Otra camioneta subió a Valdez para llevarlo al hospital y yo me quedé ahí a pie, y después no sé que pasó” expresó Encina.

Al momento de ser interrogado por el defensor de los acusados, el hombre expresó que no le robaron ningún elemento de valor: “vio la billetera y no me la sacó. Se ve que sólo quería sacarme lo que los podía perjudicar a ellos” evaluó el testigo.

Por último, el defensor le preguntó: “¿si querrían, podrían haberlo matado?” -desde un primer momento, respondió Encina.

 

“Nos dispararon y respondimos”

A continuación declaró el oficial de gendarmería Hugo Castillo. El hombre iba a bordo del vehículo que salió en persecución de la Berlingo.

Castillo explicó que se acercaron al lugar tras recibir la comunicación de Valdez, que daba cuenta la presencia de una persona en el sojal: “Cuando llegábamos vimos a Encina que hacía seña a la Berlingo, y yo vi que se subía una persona y salían, entonces los perseguimos”.

El testigo explicó que no sabía quiénes iban a bordo de la camioneta: “presumíamos que podían ser los hermanos Lanatta, pero no sabíamos si había algún gendarme adentro o cuál era la situación”.

El uniformado precisó que “estábamos casi pegados y nos empezaron a disparar. Todos los disparos fueron al medio de la camioneta”. Castillo dijo entonces que respondió a los disparos: “hice seis disparos: uno a la rueda y el resto al lugar de donde provenían los disparos”.

El testigo explicó que los disparos dañaron el motor del vehículo y no pudieron proseguir con la persecución: “tuvimos que recurrir a la grúa y a la Berlingo la perdimos de vista”.

 

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