El titular del ministerio público de la acusación repasó en la audiencia los testimonios tanto de la víctima (el Farías que quedó herido) y de su hermano y su cuñada que iban a bordo de otra moto. Los tres coincidieron en identificar a quienes iban en la moto que los atacó ya que “son conocidos del barrio” y los pueden reconocer sin inconvenientes, a pesar de que M.B. tenía casco “pero iba con la visera levantada por eso lo pudieron ver”.
El fiscal Nessier fundamentó el peligro que corren los testigos al repasar varias circunstancias que hacen referencia a las personas involucradas en este hecho: por un lado, la cuñada de los Farías manifestó que los problemas comenzaron el año pasado cuando ella denunció los intercambios de disparos entre bandas del barrio vinculados con el narcotráfico. Parte de una de esas bandas serían los dos imputados en este homicidio. Entienden también los testigos que el ataque a los Farías se dio en represalias a estas denuncias.
Además Nessier recordó la manifestación llevada adelante ayer en la zona de tribunales por familiares y amigos de las víctimas “reclamando más que justicia, protección”.
La defensa
El dr. Torres del Sel, abogado defensor de los dos imputados, cuestionó la participación de M.B. como conductor de la moto. Destacó ciertas contradicciones en los testimonios (que al momento de resolver del juez les restó importancia) y además hizo hincapié en la versión del imputado.
En defensa propia, el conductor del birrodado manifestó que aquel 15 de noviembre desde el mediodía hasta las 18 había estado detenido en la comisaría séptima, y que nada había tenido que ver con el hecho que se le atribuía.
El fiscal, al hacer referencia a esta coartada, explicó que hasta el momento no hay registros en la seccional séptima que M.B. haya estado alojado en esa dependencia. No consta en los libros de guardia ni en ningún registro. De todos modos tanto la fiscalía como el defensor van a tratar de precisar si el imputado estuvo o no detenido como manifestó.
Al momento de resolver el dr. Falkenberg dio por probada la apariencia de responsabilidad necesaria al considerar que los testimonios de los dos hermanos Farías y de la mujer que los acompañaba son “testimonios honestos y veraces” e impuso la prisión preventiva para M.B.




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