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Internacionales

Estados Unidos pondrá en duda la legitimidad de Maduro ante la OEA

El embajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Trujillo, adelantó esta semana que su país propondrá un debate sobre el escenario de futuro que se abrirá cuando el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, jure nuevamente su cargo el próximo 10 de enero.

Trujillo señaló que cree que debe haber una discusión “regional” sobre el tema, y por ello EE.UU. pedirá una reunión del Consejo Permanente de la OEA. Según explicó, el objetivo será examinar cuál debe ser la respuesta del continente a la investidura de Maduro, que tras las elecciones (que no fueron reconocidas por la mayor parte de la comunidad internacional) renovó su liderazgo al frente del país caribeño hasta 2025.

“No vamos a tener todos la misma respuesta, pero es importante tener una conversación sobre el no reconocimiento de las elecciones”, valoró Trujillo, quién también se mostró convencido de que tras mantener el debate cada país deberá extraer sus propias conclusiones.

 

A priori, el debate no tendrá un efecto inmediato sobre las relaciones exteriores de los miembros de la OEA con Venezuela, pero cada país deberá extraer sus conclusiones y actuar en consecuencia. Por el momento, Trujillo no detalló si Estados Unidos romperá relaciones con Maduro después del 10 de enero.

carlos trujillo

Ésta decisión, si cabe, deberá tomarla el secretario de Estado del país norteamericano, Mike Pompeo, junto con otros actores, como el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca (NSC, en inglés). De cortarse las relaciones, el panorama actual si que daría un giro relevante. “Creo que si no lo reconocemos como un Gobierno democrático, debemos tratarlo como tal”, consideró Trujillo.

Maduro ya adelantó esta semana que no aceptará ningún “chantaje” democrático, y que jurará el cargo aunque algunos estados decidan dar alguna señal de ruptura, como sería la de retirar las embajadas de Venezuela.

 

El presidente venezolano advierte desde hace meses que Estados Unidos lidera un plan que apoyan en la sombra Colombia y Brasil para derrocarlo y asesinarlo, y que estaría detrás del supuesto atentado que sufrió a principios del pasado mes de agosto.

El Grupo de Lima, que agrupa  a una docena de naciones que consideran rota la democracia en Venezuela y que EEUU apoya desde fuera, se reunió en Bogotá el pasado 31 de octubre para analizar posibles opciones a partir del 10 de enero, pero no anunció ninguna decisión sobre la renovación del mandato de Maduro.

El mismo Grupo apoya el proyecto de EE.UU, de abrir un corredor humanitario para dar alimentos y medicinas a los venezolanos, pero el Gobierno del país caribeño lo rechaza al considerar que podría facilitar una invasión extranjera en el país. Por el momento, se calcula que unos 2,4 millones de venezolanos emigraron de su país a otros estados de Latinoamérica.

En la región, algunos países como Chile se mostraron muy tajantes con el ejecutivo de Maduro y pidieron a la comunidad internacional que exprese su “repudio” por el gobierno.

 

En su discurso ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, pidió el 07 de mayo de este año a los miembros de la entidad que se suspenda a Venezuela por ser una “dictadura” y que impidan que las autoridades de ese país puedan “lavar dinero en sus sistemas financieros” y que les impongan restricción de visas, entre otras medidas.

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