miércoles 26 de febrero de 2020
Netflix | Nisman | Netflix |

El caso Nisman: un documental en el que nadie es un prócer

En los seis capítulos de "Nisman, el fiscal, la presidenta y el espía" se los escucha a todos, hasta a los espías. Afloran contradicciones, hipótesis y muchas sospechas en un país atravesado por la grieta y en una historia en la que nadie tiene "pátina de bronce".

Hace 2.356 años a Filipo II de Macedonia lo asesinó uno de sus “guardaespaldas”, Pausanias, delante de toda la corte macedonia y todavía no se sabe con certeza quién instigó el crimen. Se sospechó de los persas, de los atenienses, de los tebanos, de su reina Olimpia -el rey se acaba de casar con otra mujer-, de su hijo Alejandro “El Grande” y hasta del propio Pausanias, que había sufrido una grave humillación sexual y estaba lleno de resentimiento. En el fondo sigue siendo un misterio.

¿La muerte del fiscal Alberto Nisman va camino a compartir ese halo de misterio, que también rodea el asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy? Quizás sea una de las muchas preguntas que sobrevuelan el documental “Nisman, el fiscal, la presidenta y el espía”, de Justin Webster.

Nisman: el Fiscal, la Presidenta y el Espía | Netflix

Hay una diferencia importante. En el caso de Filipo y Kennedy, el asesinato está clarísimo -tuvo demasiados testigos- y el misterio es quién lo “encargó”. En la muerte de Nisman, en cambio, todavía se discute si fue un suicidio, un asesinato o un suicidio inducido. Y la grieta suele influir más que las pruebas al momento de tomar una posición.

Leer más►Polémica serie documental sobre Nisman: capítulo a capítulo cuáles son los elementos que suman

Los seis capítulos del documental de Webster son una clase de documentalismo -también de periodismo-. Se los puede escuchar a todos, incluso a los espías como “Jaime” Stiuso y Alan Bogado, con tiempo para explicar sus argumentos, sus “pruebas” y también “mentir” y “embarrar la cancha”.

Es un documental en el que nadie es un prócer, ni siquiera Nisman. Aparecen las contradicciones de Cristina Fernández y el extraño acercamiento a Irán, las dudas sobre la solidez jurídica de la causa del fiscal (y hasta sus cuentas en el exterior), la incómoda y sospechosa posición de Lagomarsino y el pantanoso mundo de Stiuso y Bogado, el de los servicios, que estuvieron muy activos durante ese fin de semana.

NISMAN SERIE.png

A diferencia de Oliver Stone en JFK, o de los documentales de Michael Moore, el guión de Webster no está armado para que la conclusión sea una sóla. No queda atrapado en la grieta y el rompecabezas lo tiene que armar cada uno. Y ese es uno de los grandes méritos del documental y un problema central de la causa en un país que todavía no logró esclarecer el atentado terrorista contra la Amia.

Leer más►El insólito furcio de un periodista por la serie de Nisman en Netflix

Más allá de lo que piense Webster de la muerte del fiscal, hay un enorme esfuerzo por conseguir todas las fuentes, los documentos, las imágenes. Explicarlos con simpleza, recursos digitales y en un guión bien articulado, que ni siquiera necesita una “voz en off”. Está en la línea de documentales como “The Vietnam War”, otra joya que vale la pena ver en Netflix.

El documental de Webster también es un retrato crudo de un país dividido y bipolar, un terreno fértil para las intrigas de los servicios, la corrupción -en la política, la justicia, las empresas, el periodismo- y que empantana y embarra causas con mucha más facilidad que en la época de Filipo de Macedonia.

Temas

Dejá tu comentario