domingo 17 de noviembre de 2019

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Diez guiños de “El Camino”: la película de Breaking Bad

Esta lista está llena de conexiones, guiños y referencias al universo de Breaking Bad en El Camino.

Redacción Aire Digital

El Camino: una película de Breaking Bad se ha convertido en una cinta relativamente divisiva. Nadie la cuestiona como una producción ajena al tono y mística de la serie de culto. Pero existen varios usuarios que pueden llegar a considerarla aburrida por ser “lenta”, por “no contar nada” o por no aportar algo.

La realidad es que El Camino exige una memoria casi fotográfica; así como bastante atención a lo que se mira en cada encuadre y lo que se dice en cada diálogo.

Ya le hemos dado tres vueltas a El Camino: una Película de Breaking Bad y nos hemos dado a la tarea de recopilarles una breve lista con los guiños, conexiones y alusiones más interesantes que encontramos en la cinta. Al más puro estilo de nuestras reseñas de Better Call Saul.

La escena de inicio de El Camino es tan sutil como brutal. Nos muestra a Mike y Jesse en aquel paisaje que se convertirá en la futura tumba del personaje más sabio.

Ahí Mike le dice a Pinkman que tal vez podría tener un nuevo comienzo, pero que lo único que jamás podría cambiar es el enderezar todo y hacer las cosas de forma correcta.

En su último momento de conexión Mike le sugiere a Jesse que se vaya a Alaska. Y aquí comprendemos por qué Pinkman pidió ese destino de la aparente nada en la quinta temporada, cuando Saul llamó al servicio de aspiradoras.

Al final Jesse siguió el sueño de Mike.

Vemos que al escapar de la policía Jesse destroza un buzón con el número 212. El décimo segundo episodio de la segunda temporada es Phoenix.

Ese es el capítulo donde Jane muere ahogada en su propio vómito mientras Walt miró todo sin hacer nada. Un punto que significó el inicio de la espiral de tragedias para Pinkman.

El posterior flashback con Jane parece reforzar la idea de que el número no es casualidad.

Vemos una secuencia de flash-forward durante la primera noche libre de Jesse, por unos segundo vemos cómo lo que era la oficina de Saul Goodman ahora es una bar deportivo. Mientras que Los Pollos Hermanos ahora es un Twisters.

El décimo segundo episodio de la quinta temporada es un clásico, bajo el nombre de Rabid Dog. Aquí vemos a Jesse determinado a vengarse de Walt. Con resultados que terminan terrible para todos.

Ahora en El Camino vemos cómo Todd ha convertido a Pinkman en un perro domesticado y lo trata literalmente como uno. Con todo y correa.

Todd lleva a Jesse a su departamento y aquí encontramos una cantidad brutal de guiños a varios puntos en la trama de Breaking Bad.

Partiendo del propio cadáver en el suelo, que parece ser una premonición de cómo Pinkman mataría a Todd, ahorcándolo con sus cadenas.

Ahí un uniforme de Vámonos Pest por ahí en el tiradero posterior. Pero tal vez los dos elementos más perturbadores son la tarántula y la colección de bolas de cristal.

El arácnido conservado como mascota al parecer sería el mismo que el capturó en un frasco en el episodio Dead Freight. Ese del robo al tren que termina con Todd matando al niño testigo en la moto.

Mientras que también nos topamos con una bola de cristal hecha por el propio Todd donde lo vemos a él junto a Lydia, que está sentada en una taza enorme. Confirmando su fijación platónica.

Según informa fayerwayer cuando Pinkman va a la casa de sus padres vemos que pasa por la compuerta que conduce al Crawl Space. Él la pasa de largo y no se mete ahí, pero nos remite automática a esa legendaria escena de Breaking Bad donde Walter White pierde la cabeza por completo. Una manera sutil de ilustrar la diferencia entre ambos personajes.

Parece que Vince Gilligan redujo al máximo las conexiones con el mundo de Better Call Saul y se remitió totalmente a Breaking Bad. Pero hay un guiño divertido e inesperado con la aparición de Clarence.

El chofer de las strippers en el local de soldadura es ni más ni menos que el mismo que resultó un fracaso como guardaespaldas ante Mike en la primera temporada de Better Call Saul.

No podía falta un flashback con Walter White en El Camino. Aquí parece ubicarse justo después de su maratón de cuatro días en el desierto cocinando Meta. Justo al inicio de la serie.

En la secuencia vemos al viejo Jesse, antes de que todo se fuera al carajo. Dice su clásica muletilla de “bitch” y Walt no era aún el villano que luego sería.

Funciona como el último remanso del vínculo emocional que tenían ambos. Y de paso aprovecharon su parlamento para mencionar el elemento químico que aparece en el intro de la serie.

 

En Peekaboo vemos por primera vez cómo la naturaleza noble de Jesse le permite ser gentil con los insectos. Aunque Skinny Pete sea todo lo contrario.

En El Camino, cuando Pinkman va al taller de soldadura para recuperar su dinero vemos que otro escarabajo hace su aparición y nos conecta con ese momento de la segunda temporada. Todo justo antes de que Jesse se confronte a su mayor prueba.

No nos habíamos dado cuenta que el arco de Jesse Pinkman no estaba completo hasta que no vimos El Camino. El momento que condenó a Jesse, el punto sin retorno que lo condenó, fue sin duda cuando le disparó a Gale para salvar a Walt.

A partir de ahí Jesse se topó a otra gran cantidad de situaciones donde tenía que tomar una pistola en sus manos. Pero nunca se atrevía a disparar el gatillo directamente.

Excepto aquella ocasión que reaccionó para salvar a Mike de ser rematado tras el envenamiento masivo del cartel de Don Eladio. Pero todo el resto fue temor por jalar el gatillo.

Cuando iba a disparar a los dos dealers que Walter terminó atropellando, cuando en el episodio final se negó a dispararle a quien lo acababa de salvar. No como un acto de compasión, sino de ruptura con su figura paterna.

Cuando fue descubierto en el departamento por los policías falsos y se rindió superado por el temor y el cansancio. Cuando tomó el arma de Todd de la guantera pero no se atrevió a accionar el disparo.

En el duelo vaquero del local de soldadura Jesse dio un salto. Siguió las palabras de Mike, se aceptó como un forajido que no podía enderezar nada. Y con ello recuperó su libertad.

 

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