Este lunes 15 de enero el Parlamento deberá decidir si ratifica o no el acuerdo por el cual el Reino Unido abandonaría la Unión Europea (Brexit), en medio de protestas a favor y en contra. El 11 de diciembre, la oposición de más de un centenar de diputados al pacto del divorcio acordado con el Consejo Europeo llevó a la primera ministra Theresa May a suspender el proceso de ratificación parlamentaria.
La nueva fecha del prometido “voto significativo”, el 15 de enero, llega precedida de varias jornadas de debate en la Cámara de los Comunes. Pero las posiciones de los legisladores no parecen haber variado durante el descanso navideño, y May se enfrenta a la derrota parlamentaria.
Este viernes, la primera ministra se reúne con los principales jefes sindicales del Reino Unido, en un intento por salvar el tratado del Brexit.
Los diputados británicos están divididos sobre cómo gestionar el Brexit, pero coinciden en que el ambiente en los espacios públicos frente al Parlamento -a menudo lleno de manifestantes indignados- se ha vuelto desagradable e intimidante.
Estas movilizaciones en las calles hace que muchos se pregunten qué ha sucedido en la política británica en los últimos años y dónde se sitúan ahora los límites de la libertad de expresión.
El martes, un grupo de parlamentarios instó a la policía a hacer más para impedir la intimidación a políticos y periodistas frente al Parlamento después de que unos manifestantes insultaran a una importante diputada conservadora.
Dos años y medio después de que un 52 por ciento de los votantes de Reino Unido optara por salir de la Unión Europea, frente a un 48 por ciento en contra, el país continúa dividido. Las protestas por parte de los partidarios y los detractores del Brexit y se han convertido en una constante en los jardines frente al Parlamento.
Nota: la infografía fue elaborada el 24 de junio de 2016, un día después del referéndum que dijo “Sí” al Brexit. Fuente: Pictoline









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