La historia de Michael Labuschagne está marcada por una fortaleza extraordinaria pese a su corta edad. Es un bebé de 10 meses y, con tan solo 14 semanas de vida, sufrió un paro cardíaco. Sus padres, Emma y Stuart, que vieron cómo se quedaba sin respiración, se pusieron en esos momentos en lo peor, pero el pequeño logró sobrevivir gracias a la rápida intervención del personal sanitario de la ambulancia que le llevó al hospital. Aquello fue el pasado 16 de marzo en Bristol (Reino Unido).
Una vez en el centro hospitalario, los médicos tuvieron que inducirle al coma para que su cerebro no padeciera daños mayores, pero avisaron a Emma y a su marido de que, si Michael lograba despertar, probablemente no volvería a ser el mismo bebé de antes.
La pareja estaba totalmente desolada, pero cinco días después el niño despertó y lo primero que hizo fue sonreír a su papá, como si esa fuera su particular manera de decir que todo estaba bien. De hecho, contra todo pronóstico, parecía que no había ningún tipo de daño irreversible. Por eso su mamá lo llama el 'bebé milagro', sobrenombre con el que ya es conocido en todo Reino Unido.
Aun así, su lucha no ha hecho más que empezar. Todavía le queda un largo camino por delante, ya que el motivo del paro cardíaco es, tal y como descubrieron después los doctores, un fibroma cardíaco, un extraño tipo de tumor pegado al corazón que puede bloquear el flujo sanguíneo. De modo que, aunque Michael tiene un marcapasos desde que sufrió el infarto, puede no ser suficiente en un futuro. Además, su fibroma cardíaco es de cinco centímetros, un tamaño considerable teniendo en cuenta lo pequeño que es su corazón.
En Reino Unido, lo único que pueden hacer por él es un trasplante, pero el tiempo apremia y debe esperar su turno en la lista de espera. La solución que los especialistas han dado a los padres del bebé está en Estados Unidos, en el Hospital Infantil de Boston. Allí sí tienen experiencia extirpando este tipo de tumores y con un porcentaje de éxito del 100 %.
Eso sí, los costes de la operación, de hospitalización y del viaje ascienden nada menos que a 120,000 libras (más de 139.000 euros), una cifra que no pueden costear, pero los Labuschagne no se rinden. El pasado 11 de octubre (cuando el centro hospitalario les respondió y les confirmó que podrían intervenir al menor) abrieron una campaña en Internet, en GoFoundme, para recaudar el dinero necesario. La vida de su hijo depende de ello y tienen claro que van a hacer todo lo que esté en su mano para lograrlo.
Por suerte, en pocos días ya han reunido casi 165,000 libras (190.000 euros), más del dinero imprescindible para cubrir todos los gastos. Ahora solo queda esperar a que den cita al pequeño Michael para que sea intervenido y que él y su familia recuperen la tranquilidad.
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