Era el año 2016 y una sobreproducción de plátanos saturó el mercado. “Se estaban perdiendo”, explicó Omar.
Entonces se le ocurrió triturarlos, deshidratarlos y producir una harina de larga duración pero que mantuviera el sabor único que el plátano da a casi todo lo que toca. La idea le rindió frutos. Enlistó a su esposa, madre, suegra e hijos en una pequeña producción en su propia casa para producirla y luego la dio a probar a amigos y otros familiares.
Al tiempo que manufacturaba la harina -que puede tener una vida de 18 meses- también empezó a pelar los plátanos y empacarlos al vacío. Refrigerados pueden dura hasta 15 días.
Como el veredicto fue positivo, inició ese año la producción en masa y nació la empresa Productos Siembra la Tierra.
“En el 2017 el supermercado Econo de Jayuya me dio la oportunidad de tener mi producto en góndola”, contó. Y así la gente empezó a acercarse con curiosidad al producto que “el muchacho del barrio Santa Bárbara” de Jayuya se había inventado.
El producto comenzó a moverse bien, pero fue tras el paso del huracán María en el 2017 que se catapultaron las ventas. “El plátano comenzó a escasear pues el huracán daño los sembradíos, pero yo tenía harina de plátano almacenada y la gente la empezó a consumirla muchísimo. Hasta los restaurantes empezaron a comprarla. Eso fue lo que me dio a conocer”, contó el hombre.
Nunca imaginó que su idea iba a darla la vuelta a la Isla y jamás pensó que hoy estaría en Orlando afinando los detalles para distribuir sus productos.
“Como estamos en las redes sociales, la gente de Florida empezó a escribirme pidiéndolos”, contó De Hoyos al informar que también los vende a vuelta de correo a través de la página www.siembralatierra.com.





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