Hay algo muy característico en las camisas hawaianas de este verano, que son hawaianas “de verdad”, esto es, amplias, despegadas del cuerpo, fresquitas, sin apreturas, lo que uno espera de una prenda de verano.
Los hombros se amplían cayendo ligeramente, las mangas se alargan hasta casi rozar el codo y el corte del cuerpo es recto desde los hombros y hasta cadera. Es lo que todos conoceríamos como una camisa hawaiana de padre, pero tú ya sabes cómo evitar que te quede como a un padre.
De la misma manera que las formas toman mayores referencias de los originales, también lo hacen los estampados –a su vez influenciados por la estética ochentera que inunda las propuestas de las principales firmas este verano.

Las flores tropicales típicas de la isla seguirán siendo una constante, aunque si buscas algo de absoluta tendencia, los estampados de playas y demás motivos veraniegos a modo de fotografía –como los de las míticas toallas míticas de playa con imágenes a contraluz en pleno atardecer– se han repetido en más de una camisa.
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La técnica es muy sencilla. Lo primero que debes tener en cuenta es que este tipo de camisas entran dentro del armario casual, de ninguna forma puede integrase en la formalidad, no fuerces. Una vez tenemos esto claro, aplica lo siguiente:
Las más coloridas resérvalas para la mañana. Puedes combinarlas con vaqueros rectos, chinos o pantalones de corte sastre (largos o cortos). Y si vas a la playa, son la opción de este verano para mezclar con cualquier traje de baño.
Para la noche, busca entre las de estampados en tonos más sobrios, lo que te permitirá conseguir un aspecto más arreglado – siempre dentro de la informalidad. En este caso, mézclalas con pantalones de corte sastre o vaqueros oscuros.
Fuente: RevistaGQ




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