Luego de que Wanda Nara y L-Gante fueran sorprendidos a los besos en un auto, Mauro Icardi agarró sus valijas y se retiró de Santa Bárbara, el country donde vivía con la mediática. Al parecer, le pidió ayuda a su único cómplice: Jakob Von Plessen. El exmarido de Zaira Nara no habría dudado en ayudarlo, y le dio un techo, comida y un hombro donde llorar.
El licenciado agrónomo lo cubrió en septiembre del año pasado, cuando el jugador se vio en un hotel con la China Suárez en París. Él esperó en el auto hasta que terminaran el encuentro íntimo, pero cuando se enteraron las hermanitas ardió Troya. Finalmente, aunque ambos se separaron de sus parejas, no perdieron la amistad entre ellos.
En una reciente entrevista con Hola!, Wanda expuso que Mauro no acepta la separación. "No quiere separarse. Pero lo cierto es que, desde octubre, decidí poner distancia. Las cosas no fluían. Nos peleábamos Hay situaciones en las que es mejor separarse para que continúe la paz familiar. Veo muchísima gente que llega a grande con un matrimonio horrible y eso ¿de qué te sirve? No hay un premio por aguantar. Quiero alguien que me haga feliz y que dure lo que dure la felicidad y la tranquilidad. Si tuviera un novio, los primeros en enterarse serían mis hijos, que son muy pegados a mí", sostuvo.
Semanas antes, ante Vanity Fair, enumeró los motivos que la llevaron a pedirle el divorcio. “No le gusta la idea de que le quite la atención a la familia. Hace poco le expresé a Mauro mi deseo de volver al trabajo y no le gustó. Es raro que la mujer de un futbolista trabaje. En la Argentina me siguen ofreciendo programas para conducir, me gusta mucho la televisión, también en Italia tengo dos proyectos que deberían empezar en marzo. Pero todo esto no significa descuidar a mis hijos. Mauro entrena solo dos horas al día, el resto del tiempo está en casa. Él puede ayudarme, ¿no?”, se preguntó.
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