jueves 5 de diciembre de 2019

María Inés, la madre de Julio Cabal: “Es terrible pensar que mi única salida es Ezeiza, me quiero ir”

En diálogo exclusivo con Aire de Santa Fe, María Inés Massino habló desde el profundo dolor por la muerte de su “romántico hijo y ferviente defensor de la igualdad”. Contó que espera recuperarse para luego irse del país, a Francia donde vive su hija. “Por qué se resistió, por qué se resistió al asalto no sé” le dijo la empleada del negocio.

Redacción Aire Digital

A un día del entierro de Julio Cabal y a dos de que Santa Fe entera esté sumida en el dolor y la conmoción por el asesinato del joven comerciante en el negocio de Urquiza y Salta, su madre María Inés Massino accedió a una entrevista con Luis Mino. Sumida en el profundo dolor de la ausencia pero con brillante lucidez, la mujer habló de todo: de su niñez, de la convivencia continua con el dolor, de las discusiones constantes con Julio por disentir “sobre la vida” hasta las ganas que hoy tiene de irse del país. María Inés está convencida de que en Argentina nada va a cambiar porque está llena de argentinos.

Foto: Maiquel Torcatt / Aire Digital

Como haciendo una reseña de una gran mujer común, la jefa de compras del Hospital Cullen, comienza hablando de sí misma porque en verdad, para llegar hasta las entrañas y comprender el por qué de tan injusta situación hay que conocer el “antes y el durante de las personas”. María Inés está orgullosa del equipo que tiene a su cargo en el hospital público más importante de la provincia. Claro, a su trabajo lo hace por pura pasión y no por los $27.000 que reza su recibo de sueldo que tiene exhibido en el transparente de su oficina.

“Todos los días trabajo por la gente que necesita atención. A mi equipo les digo que siempre atiendan con una sonrisa. Mi oficina es difícil porque es donde llega la gente sin obra social a pedir desde una prótesis hasta un marcapasos. Desde el primer día tengo puesta la camiseta del Hospital. Me levanto a trabajar y lo hago con amor”. No todo es color de rosas porque María Inés se autodefine como “chinchuda” y sabe que su equipo “la banca”.

Historia de amor y lucha

María Inés y Julio están juntos desde hace muchos años: la pelean desde siempre, se cayeron muchas veces y volvieron a empezar. Tuvieron dos hijos: Josefina y Julio. Josefina se casó y se fue a vivir a Francia, el mismo lugar en el mundo que la espera a María Inés a partir de ahora. No era lo planeado, pero a partir de la muerte de su hijo, todo cambió. “Allá se puede vivir con seguridad: hay pobreza y refugiados pero caminás por la calle segura. Mi hermano vive en Reconquista y vino para estar con nosotros en este momento. Esta mañana se levantó y cuando salió se encontró con que le habían robado las ruedas del auto”, contó María Inés, señalando el colmo de la inseguridad.

Así recuerda la lucha constante junto a Julio, su esposo. “Nos caímos muchas veces con mi marido: en el 92 en el 2001, 2011 y arrancamos tres o cuatros veces ya, poniendo el hombro, espalda con espalda. Siempre fuimos de menor a mayor. Con Julio (hijo) discutía siempre: él tenía su condición romántica, le gustaba el rock pesado, este living fue testigo de bandas, los viernes a la tarde venían todos los vagos a tocar acá. Yo hacía tortas y ellos invadían este living.”

Foto: Maiquel Torcatt / Aire Digital
Retrospectiva: la convivencia con el dolor

Inés, respira profundo y se mete en la máquina del tiempo. Cuenta que en 1974, cuando tenía 7 años, secuestraron a su padre (Ricardo Massino) durante 48 días, pidieron rescate, la familia lo pagó y entonces volvió a verlo:”la vida me lo devolvió”. Ese es el punto de partida de su convivencia con el dolor. “Mi amiga Cecilia que está hoy conmigo me acompaño siempre, en ese entonces me llevaba a su casa. Mi papá volvió el día después de mi cumpleaños, es el deseo que yo había pedido. Siempre conviví con el  miedo”.

“La familia Cabal hace honor a su apellido”

A lo largo de la entrevista destaca continuamente la honestidad y los principios tanto de su marido, su suegro como de toda la familia Cabal, que no duda en asegurar que hacen honor al apellido .”Mi papá murió joven, a los 55 años y puedo tener algunas cosas como para dejarme y yo así tengo una renta que con eso empujo, esta casa es de la familia. Mi suegro de tener un emporio pasó a tener su jubilación: un tipo honesto que vendió todo y se quedó con lo puesto para pagar las deudas  y pagarle a todo el mundo. El tipo laburó toda la vida”.

Sobre la desesperanza y la Argentina llena de argentinos

Te acordás en 2001 cuando decían que se vayan todos: ¿Qué cambió? Nada, asevera. “Es terrible pensar que mi única salida es Ezeiza me quiero ir, mi hija está allá. Mi vieja con esto está partida, no sé como la voy a sostener, no sé si voy a tener fuerzas para ella. Mis amigas pasaron la noche conmigo, me acompañaron”. Como corresponde todo el relato lo realiza con la garganta anudada de angustia.

Respecto de la inseguridad, para la entrevistada no hay salida “porque estamos llenos de Argentinos. Los que te apoyan en la marcha después terminan muertos por quienes te envidian por las zapatillas que tenés”.

Su hijo Julio, eterno amor

A Julio le faltaba la tesis para recibirse de psicólogo pero prometió que nunca iba a serlo. “Tuvo muchas diferencias con algunos profesores, no se mucho porque Julio era muy reservado”.

A María Inés se le ensancha el pecho cuando recuerda ese amor inmortal, luchador ferviente por la igualdad y embanderado en el desapego a lo material: con dos remeras, un jeans y un celular básico, podía vivir tranquilo.

“Julio decía que la desigualdad era lo que hacía que la gente salga a robar. Miles de veces le robaron. La posición de Julio era que había que educar y que había que lograr la igualdad. El creía que nosotros éramos… el secuestro de mi papá fue una bisagra en mi vida y también lo fue su muerte a tan temprana edad”.

Foto: Maiquel Torcatt / Aire Digital
Martes 17 de septiembre: el día fatídico

María Inés habló de los momentos previos a la muerte de Julio. Eran las 13.30 y junto a la empleada se disponían a cerrar el negocio “Almacén del Norte”. “Por qué se resistió, por que se resistió, no se” me dijo ella (por la empleada). Estaban cerrando el negocio. Para mi fue el tiro de tan cerca que no hay una gota de sangre en el local.

Sigue relatando, “la empleada lo cargó, llamó a mi marido. Cuando Julio lo llama al auto él ya tenía los ojitos para atrás, estaba vivo aún. En tres minutos estaba en el Cullen, en el shockroom lo estabilizaron, estaba en estado desesperante. Ahí supimos que había que esperar un milagro, que no pasó… sólo un milagro lo podía salvar y no pasó”.

Ante la consulta de Luis de si prefiere olvidarlo todo, María Inés no lo duda: “No quiero borrar ese día”, expresó. Además, dijo que “la recompensa es una huevada, una pavada. Cuánta plata ofrecieron por María Cash, por tantos otros y sin embargo, nada pasó”.

Sobre el asesino de su hijo

María Inés asegura que si encuentran al ladrón que le disparó en el pecho y mató a Julio debe tener un juicio justo. Aclaró que espera que realmente lo encuentren y que no sea un perejil cualquiera que se haga cargo del homicidio.

“Yo no lo tengo que perdonar (por el asesino) no lo pienso perdonar tampoco está en mí. Que se revuelque en la mesa como en la que estoy yo ahora.

El mensaje

María Inés espera que no la muerte de su hijo no sea inútil. “Un tipo como Julio no merecía esto, luchaba porque todos tengan oportunidades. El siempre decía que tenía más de lo que necesitaba.”

Por último, el recuerdo más doloroso que una madre puede tener: el rostro sin vida de Julio. “Tenía una cara de paz terrible creo que no se dio cuenta de nada, encima odiaba la sangre.”

El cierre de Luis Mino

Luis al igual que desde el primer momento en que se supo del desgraciado homicidio del joven de 29 años exigió al poder político: seguridad, salud y educación. “Pido al poder político que se concienticen  de la responsabilidad que significa el voto de la gente.”

María Inés: “Julio quería revolución, quería rock and roll…”

► Mirá el video y reviví la entrevista completa a María Inés

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