“¡Malena rezá!”, “Malena rezá”, le gritaba desesperada una y otra vez la madre al volante de su auto cuando trataba avanzar por una calle anegada y ante la posibilidad cada vez más cierta de que se le apagara el motor.
“Malena se me está quedando el auto… dale, te pido Dios que nos ayudes, Dios te pido por favor llegar a casa. Dios te pido” dice la madre cada vez con más intensidad hasta que, ante el silencio de su hija le gritó: “¡rezá Malena!”.
También notablemente preocupada por la situación pero sincera al extremo, Malena se excusó: ¡”no sé rezar!”
Hasta Manu Ginóbili se hizo eco de la situación que afortunadamente no pasó de un susto.


Dejá tu comentario