“Todo pasó el 12 de octubre del año pasado. Mi hija fue por una cirugía de implante de mamas, que supuestamente era algo muy sencillo, y a las 11 de la mañana me llaman diciendo que estaba en terapia intensiva en el Sanatorio de la Mujer. Cuando llego estaba entubada, con falta de oxígeno en el cerebro y atravesando un paro cardiorrespiratorio. Ese día comenzó el calvario, y hasta el día de hoy nunca pudo salir totalmente de esa situación”, relató el hombre con evidente angustia.
“Berenice no puede hablar y no puede caminar: la única conexión que tengo con ella es a través de su mirada”, agregó.
Marcelo señala como responsables del cuadro en el que se encuentra su hija al cirujano plástico Alejandro Parolín y al anestesista Guillermo Reeves. Todo ocurrió en una clínica privada ubicada en calle Francia y Tucumán de Rosario. “Aparentemente no tenían las condiciones adecuadas para este tipo de prácticas, sino mi hija no estaría como está. A través de mi abogado pedimos que se haga un allanamiento y sólo fue un policía a sacar fotos. Al día de hoy no sabemos si las instalaciones estaban habilitadas”, detalló el entrevistado y sostuvo que la clínica “sigue funcionando, sólo sacaron el cartel del frente, pero sigue trabajando”.
La Fiscalía que interviene informó que están a la espera de que una junta médica del Instituto Médico Legal brinde un dictamen para establecer si hubo o no negligencia médica.
“Mi hija está en manos de Dios. En el lugar donde está internada están haciendo todo lo posible para ver si la pueden sacar del cuadro en el que está. Sólo me dicen que hay que esperar, que hay que ir paso a paso. El daño es neurológico porque se pasaron de anestesia, y al pasarse de anestesia a su cerebro le faltó oxígeno. Parolín notó que mi hija estaba muy nerviosa antes de la operación pero el anestesista le dijo que era normal y que le dé para adelante”, explicó el entrevistado.


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