Bien temprano por la mañana salimos desde la capital provincial hacia Cayastá, en donde nos esperaba Marcos Bianchi, propietario de la guardería y excursiones Don Eduardo, con su grupo de guías, excelentes profesionales y conocedores del río, siempre dispuestos a brindar sus experiencias a los turistas pescadores.
Junto a Juan Carlos Tercero y Quique Bartolomei salimos acompañados por Marcos y Pino, nuestro amigo y guía, que nunca faltó en nuestras visitas demostrando así todo su afecto.
Cayastá en los últimos años, ha sido visitada por los pescadores deportivos, especialmente atraídos por la multipliciad de pesqueros que ofrece, con la posibilidad de pescar variada de excelente calidad todo el año, y a la cual se le suman dorados y surubíes de tamaños diversos. Gracias a la riqueza natural que tiene la región, es posible practicar todos los estilos de pesca, desde el uso de artificiales hasta la carnada natural en todas sus variantes.
Navegamos apenas quince minutos hasta una corredera importante, de esas que, al verla, imaginás que tiene dorados.
Algunas cañas con señuelos y otras con morenas empezaron a hacer su trabajo y, de inmediato, se sucedieron los piques de doradillos de aproximadamente tres kilos, que se abalanzaron sobre nuestros ofrecimientos.
Saltos, corridas y mucha diversión se prolongaron en horas. Pescamos a la deriva, con la lancha empujada por la suave corriente, y en cada bajada teníamos respuestas.
Al final decidimos anclarnos para no alterar el lugar y también tuvimos pique en esta modalidad, lo que confirma que en Cayastá uno puede pescar como mejor le parezca.
Sobre el mediodía llegamos al puesto que posee Lalo Bianchi, padre de Marcos, a unos 30 minutos de navegación desde el pueblo. Se trata de un lugar con buena sombra y una casa de campo con todo lo necesario para disfrutar la naturaleza y las costumbres camperas.
Saboreamos un sobresaliente guiso con nuestro anfitrión, el querido Lalo, a quien le debíamos la visita. Estábamos en una galería abierta donde colgaba de un horcón un cordero recién faenado, que sería nuestra cena.
En horas de la tarde seguimos pescando en otros arroyos con respuestas de dorados y un hermoso cachorro, que Quique disfrutó demostrando lo buen pescador que es.
Tras esa captura, continuamos con las pruebas con señuelos y carnada, todas con respuestas de doradillos medianos, que ofrecían espectaculares saltos cada vez que se sentían pinchados.
Ya con el sol dejándose devorar por el horizonte, regresamos al rancho para cerrar la breve pero fructífera visita a Cayastá.
La noche se prolongó hasta altas horas homenajeando al cordero con amigos, anécdotas y cuentos donde no faltaron bromas y cargadas.
Con las primeras luces del día y una tormenta que amenazaba dejamos ese nido de amigos de corazones generosos y risas alegres.
No pasará mucho tiempo para volver a Cayastá, un verdadero templo de la amistad y en donde podemos combinar una entretenida pesca, con paisajes naturales maravillosos.
Servicio de pesca Don Eduardo de Marcos Bianchi:
Guardería de lanchas, lavado de embarcaciones, bajada propia, excursiones de pesca, alquiler de lanchas, todos los estilos de pesca con señuelos o carnada.
Tel: (03405) 493 174 – (0342) 156 147 853.
Por Hugo Giardino en Revista El Pato
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