A Miguel Ángel “Pipi” Acevedo lo buscaban desde julio, cuando quedó implicado en un intento de homicidio ocurrido en Laguna Paiva, localidad situada a 40 kilómetros de Santa Fe. Sin embargo, se ganó la fama por dos hechos claves: cuando denunció que su hijo de once meses, Edras, murió a causa de una mala praxis y por haber sido víctima del linchamiento de grupo de vecinos, que lo golpearon salvajemente cuando disparó un arma de fuego en medio de un partido de fútbol infantil en el club El Buzón de la localidad ferroviaria.
Dos días después, el juez penal de Santa Fe, Pablo Busaniche, ordenó que el “tiratiros” permanezca detenido bajo la medida cautelar de prisión preventiva tras hacer lugar al pedido de la fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Cristina Ferraro, que pidió que el sujeto permanezca detenido hasta que la causa avance.
La resolución del magistrado se dio en el marco de una particular audiencia que tuvo lugar en la Sala 3 del hospital José María Cullen, en donde se encuentra internado Acevedo tras la brutal paliza que sufrió el último domingo cuando una marea de personas lo golpeó brutalmente en todo el cuerpo y le provocó politraumatismos en la cabeza y el rostro.
Los delitos
Esposado a la cama y acompañado por el abogado Dionisio Ayala, el “Pipi”, como lo conocen en Paiva, escuchó los cargos que la fiscal Ferraro le atribuyó en medio de una sala ocupada además por otros siete pacientes que también debieron escuchar los dichos de la funcionaria judicial.
En su lectura, la fiscal acusó formalmente a Acevedo de haber sido quien el 21 de julio pasado se presentó en la casa de Nicolás Q., un joven domiciliado en 1° de Mayo al 2200 de Laguna Paiva. “Las cosas no son así”, le dijo el acusado y sacó un cuchillo que hirió a la víctima en la zona del hombro.
Tres días después, Acevedo abordó en una moto al mismo Nicolás Q., el cual circulaba en bicicleta, y mediante el uso de un arma de fuego le apuntó al pecho y le aseguró que lo iba a matar porque era “un vigilante”.
Finalmente la funcionaria judicial acusó al hombre de 32 años de haber sido quien el último domingo, alrededor de las 17.30, en inmediaciones de la cancha del club El Buzón de calle Belgrano al 1600, increpó a Alexis B. (26) y le dijo que lo mataría mientras tenía en su poder dos armas de fuego. Una hora después, regresó a la cancha y con total impunidad e inconsciencia ya que se disputaba un partido de fútbol infantil, disparó en reiteradas oportunidades contra Alexis B. quien afortunadamente logró salir ileso del demencial ataque.
Vecinos hartos
Aquella violenta secuencia por la que Acevedo terminó internado en el hospital Cullen ocurrió el domingo a las 19 según reflejó el acta policial que fue constituida por agentes que prestan servicios en la Comisaría 13 de Paiva. Dicha secuencia fue captada por celulares de vecinos que registraron cómo fue golpeado el hoy imputado.
“¿Te parece lindo mugriento?. Estaban todas las criaturas”, le gritó una mujer exaltada al “tiratiros”. Tal fue la bronca e indignación que hubo en el grupo de vecinos, que un hombre intentó subirse a un móvil policial de la Policía de Santa Fe y así continuar con el linchamiento. “Subite Mambrú, subite”, le pidió una mujer.
Herido y con politraumatismos en el cráneo, el sujeto fue trasladado en un móvil hasta el Samco de Laguna Paiva, pero ante la gravedad de las lesiones sufridas fue derivado al hospital Cullen. Allí fue asistido, pese a que en todo momento opuso resistencia.
Reclamo
Los antecedentes de Acevedo no sólo lo vinculan a expedientes judiciales en su contra. En julio de este año, su hijo Edras murió en el hospital Orlando Alassia a causa de una afección que supuestamente no había sido advertida a tiempo por parte del cuerpo médico del Samco de Paiva.
Por aquel fallecimiento un grupo de vecinos, allegados y familiares del niño -entre ellos, su padre- realizó una concentración frente al efector local para exigir justicia tras sostener que hubo mala praxis.
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“Yo tenía mi hijo internado ahí y lo llevé como tres o cuatro veces para que le dieran el alta. Mi hijo era fuerte, una criatura de once meses y siempre me dijeron que tenía solo fiebre”, dijo Acevedo a Aire de Santa Fe justamente un día antes de quedar implicado en la tentativa de homicidio que en la actualidad pesa en su contra.
Sus reclamos también apuntaron a la atención del Hospital Orlando Alassia ya que consideró que no supieron detectar cual era el cuadro real que llevó a la muerte al niño de once meses.
“Nunca me dijeron porque mi hijo murió. Me dijeron dos o tres boludeces y nunca me explicaron porqué había fallecido”, cuestionó en su momento.
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