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Jorgelina Hiba | deforestación | Greenpeace | chaco

En Chaco, la deforestación marca la agenda socioambiental

La provincia es una de las más afectadas a nivel nacional por el desmonte. A fines de noviembre del año pasado la Justicia chaqueña dispuso la suspensión de la actividad, sin embargo, imágenes aéreas mostraron máquinas en actividad. Las comunidades originarias son las más afectadas.

Desde hace varios años, el mayor frente de deforestación en Argentina está en las provincias del norte, con foco en Salta, Formosa, Santiago del Estero y Chaco. Según la organización ambientalista Greenpeace, y sobre la base del análisis de imágenes satelitales, durante 2021 la deforestación en el norte del país alcanzó las 110.180 hectáreas, unas cinco veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. Si se discrimina entre las cuatro provincias más afectadas, el detalle es el siguiente: 52.290 hectáreas en Santiago del Estero; 29.165 hectáreas en Formosa, 18.068 hectáreas en Chaco y 10.657 hectáreas en Salta.

“Nuestra mayor deuda ambiental es resolver el ordenamiento territorial de nuestros bosques nativos, es un tema que se ha convertido en la gran deuda que tenemos no solo con el pueblo chaqueño, sino con todo el país, porque la conservación del ambiente es un tema de todos”, explicó Teresa Cubells, diputada provincial del bloque Frente Grande y expresidenta de la comisión de Ambiente de la Legislatura chaqueña.

Una región bajo presión

Según datos del Ministerio de Ambiente de la Nación, Chaco fue la provincia con mayor pérdida de bosques nativos entre 2016 y 2019, con 130.487 hectáreas deforestadas. El monitoreo satelital de Greenpeace detectó que, a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia, durante 2020 en esa provincia se perdieron 13.128 hectáreas de bosques, mientras que el año pasado esa cifra trepó hasta las 18.068 hectáreas.

Ante la falta de actualización del ordenamiento territorial de bosques nativos, a finales de noviembre del año pasado la Justicia chaqueña dispuso la suspensión de los desmontes y de las autorizaciones de cambio de uso de suelo, lo que hipotéticamente debía detener a las topadoras. Sin embargo, imágenes aéreas de la organización mostraron máquinas en actividad.

Desmonte Chaco
Según la organización ambientalista Greenpeace, y sobre la base del análisis de imágenes satelitales, durante 2021 la deforestación en el norte del país alcanzó las 110.180 hectáreas, unas cinco veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.

Según la organización ambientalista Greenpeace, y sobre la base del análisis de imágenes satelitales, durante 2021 la deforestación en el norte del país alcanzó las 110.180 hectáreas, unas cinco veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.

“Acá teníamos que renovar los planes de ordenamiento territorial que exige la Ley de bosques nacional y nunca lo hicimos, por eso estamos en deuda, mientras tanto sabemos que no se está preservando lo que se debería preservar, sabemos que se cometen atropellos, ya que el control que debería ejercer el Estado no es eficiente”, agregó la legisladora.

Intereses en contra

Según Cubells, durante los últimos años aquellos dirigentes sociales y políticos que buscaron ponerle freno al desmonte tuvieron que enfrentarse a fuertes intereses en contra: “chocamos con un productivismo, con cero conciencia ambiental, porque todos estamos a favor de la producción y el trabajo, pero sabemos que tenemos que comenzar a revertir la situación de destrucción de la casa de todos antes de que sea demasiado tarde”, subrayó, para agregar que el sector agropecuario es el que sigue impulsando el corrimiento de la frontera agropecuaria.

Esto genera, además, el desplazamiento de poblaciones de pueblos y comunidades originarias. “Esta presión del sector empuja a las comunidades originarias, que son los verdaderos dueños de la tierra. Esa es la primera deuda que tenemos con nuestro pueblo”, dijo Cubells.

Según Adriana Rojas, que pertenece a la comunidad qom que habita el barrio Mapic de las afueras de Resistencia, lindante al parque Caraguatá, este es “un problema oculto y poco visibilizado que sigue ocurriendo, lamentablemente”. “Estamos tratando día a día de luchar con nuestra comunidad para defender nuestros territorios” agregó Adriana, cuya historia -y la del parque Caraguatá- fue retrata en un reportaje escrito por la periodista chaqueña Mer Romero, con fotos de Ailín Daniela Gómez, en el marco de la investigación sobre impactos de la crisis climática en poblaciones vulnerables www.territoriosyresistencias.com, un trabajo liderado por la organización Chicas Poderosas que fue publicado a principios de este año.

El parque Caraguatá, en el ojo de la tormenta

Ubicado en las afueras de Resistencia, el parque Caraguatá es una síntesis de los problemas socioambientales que ocupan la atención en el Chaco. Se trata de un predio de unas 80 hectáreas que hasta hace un tiempo funcionó como parque público, pero que tras una serie de tensiones políticas terminó cedido a la municipalidad de Resistencia, que habilitó su uso como depósito de autos chocados y basural. En ese marco, un grupo de ambientalistas, docentes, dirigentes sociales y referentes de comunidades originarias reclaman que allí se haga una reserva natural.

“Lo que está ocurriendo en el Caraguatá es un resumen, una síntesis de todos esos problemas, porque es un lugar que utilizaban las comunidades originarias asentadas en barrios aledaños para buscar materiales para hacer artesanías o incluso alimentos y se les ha prohibido la entrada, a pesar de ser parte de su vida, de su cultura y de sus creencias” puntualizó la diputada provincial Cubells.

Adriana, por su parte, explicó por qué ese territorio es importante para su comunidad, tanto desde un plano material como desde lo simbólico: “Del parque juntamos la materia prima, las plantas medicinales, alimentos como peces y frutas de vegetación nativa como el algarrobo que nos brinda el monte”, dijo, para agregar que, además, se trata de un lugar que sienten “como su casa”.

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