menu
search
Jorgelina Hiba | Ambiente | Alemania | Crisis climática

Alemania le dijo adiós a la energía nuclear y encendió un debate global

La potencia europea desconectó esta semana sus tres últimas centrales atómicas y avanza en una transición energética con renovables.

Después de décadas de debates, en un escenario marcado por la crisis climática planetaria y con un año de demora respecto al plazo original por la crisis energética que provocó la guerra en Ucrania, Alemania cerró esta semana sus últimas tres centrales nucleares para alegría de los partidos ecologistas y enojo de los conservadores.

El final de la era nuclear alemana, una de las mayores potencias económicas del mundo, estaba programado para finales de 2022, pero se postergó después que Rusia interrumpiera el suministro de gas y aparecieran en Europa viejos fantasmas de desabastecimiento energético.

El recurso a la energía nuclear está en debate en todo el mundo y son muchos los elementos que condimentan la polémica de esta industria nacida en los años 60 del siglo pasado a la luz de la crisis del petróleo y la multiplicación por cinco de los precios del oro negro. El miedo a un accidente como ocurrió en Chernobyl en 1986 o mucho más cerca en el tiempo, en Fukushima en 2011, así como los residuos que genera, le quitaron licencia social en muchos lugares del mundo.

Sin embargo, eso choca contra los argumentos de quienes sostienen que, en un mundo que debe dejar de quemar combustibles fósiles de forma urgente para detener el calentamiento global, la nuclear es una opción “limpia” casi sin emisiones contaminantes.

En ese escenario, Argentina ocupa un lugar importante a nivel regional, con tres centrales en funcionamiento y un desarrollo de esa industria que la coloca, incluso, en un lugar de exportadora de equipos y conocimiento.

Alemania contra el resto del mundo

En Alemania gobierna una coalición entre Los Verdes, la socialdemocracia y los liberales del Partido Democrático Libre. Los dos primeros eran socios en 2002, cuando el entonces canciller Gerhard Schröder firmó una ley para abandonar progresivamente la energía nuclear. Un plan que Angela Merkel (Unión Demócrata Cristiana) aceleró en 2011, después del tsunami que generó una catástrofe en plantas nucleares en Fukushima, en Japón.

Esta política contrasta con lo que hacen otras potencias que siguen apostando a lo nuclear, más que nada con el argumento que es una industria que es barata y que no produce emisiones de carbono, que son las que generan el calentamiento de la atmósfera.

Central nuclear Alemania.jpg
La decisión choca contra los argumentos de quienes sostienen que la energía nuclear es una opción “limpia” casi sin emisiones contaminantes.

La decisión choca contra los argumentos de quienes sostienen que la energía nuclear es una opción “limpia” casi sin emisiones contaminantes.

La lista la encabeza Estados Unidos con 92 reactores y sigue Francia con 58 (más de la mitad de las que tiene Estados Unidos pero con una población cinco veces inferior). China cuenta con 48 reactores nucleares, pero es el país que más está invirtiendo en nuevas instalaciones, con 11 centrales cerca de entrar en funcionamiento. Rusia, por su lado, cuenta con 38 centrales y otras cuatro en producción.

Argentina, pionera en la región

Argentina fue el primer país de América Latina (al que luego se agregaron Brasil y México) en tener energía nuclear a partir de diferentes planes impulsados desde el Estado a partir de los años 50 del siglo XX. En la actualidad existen tres centrales nucleares en funcionamiento: Atucha I y Atucha II en el partido de Zárate (provincia de Buenos Aires) y Embalse, ubicada en la provincia de Córdoba. Esas tres centrales proveen aproximadamente el 7,5% de la energía que se consume en todo el país.

Existe un proyecto para construir una nueva central nuclear, también en la provincia de Buenos Aires, que generará 1.200 MW. El proyecto fue originalmente impulsado en 2015 por la entonces presidenta Cristina Fernández, y ahora está en stand by hasta finales de este año. Atucha III tiene un costo estimado de 8.000 millones de dólares que serán financiados en un 85% por el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC), mientras que el restante lo hará el Estado argentino.

El plan nuclear argentino se enmarca en el compromiso del país para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 19%. Para eso hace falta avanzar en una transición energética hacia fuentes de energías no contaminantes, y allí aparece la opción nuclear.