Un “impeachment” es un proceso de destitución que designa una figura del derecho en países con un modelo de gobierno presidencialista como es Estados Unidos, mediante el cual se puede hacer efectivo el principio de responsabilidad de los servidores o funcionarios públicos, particularmente de los más altos cargos o autoridades, tales como jefes de Estado, jefes de Gobierno, ministros, magistrados de los tribunales superiores de justicia, generales o almirantes de las Fuerzas Armadas, que se realiza ante el Parlamento o Congreso.
La condena o declaración de culpabilidad del acusado puede ocasionar su destitución e incluso su inhabilitación para funciones similares, autorizar que sea juzgado por los tribunales ordinarios de justicia o tener efectos meramente políticos. En cualquier caso, la sanción o sus efectos dependen de la Constitución del país.
En el ámbito anglosajón, se refiere a la acusación o impugnación y suele ser el inicio de un proceso de enjuiciamiento político, generalmente en la Cámara Baja, y posteriormente juicio del acusado en la Cámara Alta.
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El individuo que ha sido objeto de un proceso de destitución debe hacer frente a la posibilidad de ser condenado por una votación del órgano legislativo, lo cual se ocasiona su destitución e inhabilitación para funciones similares.
En Estados Unidos, sólo tres presidentes enfrentaron un proceso como este: Bill Clinton, Richard Nixon (que renunció antes de la votación del Congreso) y Andrew Johnson.
La situación de Trump aún no está definida. Si bien el "impeachment" fue aprobado este miércoles a la noche en la Cámara Baja, aún resta que se vote en el Senado, dominado por los republicanos, que ya avisaron que no aprobaran una destitución del presidente estadounidense.
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