Anna Bonndar salió de Odesa, una ciudad de Ucrania que está a orillas del Mar Negro, hace dos semanas. Cuenta que el miedo que vivió no se puede contar. “No hay palabras para describir esa sensación”, explica. El dolor de la guerra no sólo es por la destrucción física, sino por los vínculos que se cortan, que desaparecen. Anna dejó a toda su familia en Odesa. Su padre y su madre le ordenaron que se fuera. Desde hace dos semanas ella no sabe nada de su familia.
La joven de 19 años está parada en una esquina del centro histórico de Varsovia, donde busca trabajo en bares y restaurantes. “Ya no me queda nada. Vivo con una familia que me dio alojamiento pero quiero empezar a trabajar, porque si los rusos se apoderan de mi país no vuelvo más”, explica. Eso se lo dijo su padre, un hombre que trabaja en el sector de la construcción.
El frío es intenso en Varsovia cuando cae el sol. Nadie puede dormir en una calle como ocurre en la Argentina, porque los 5º bajo cero de la madrugada no lo dejarían vivo. Familias polacas alojan momentáneamente a jóvenes que no tienen un lugar, como ocurre con Anna, que a sus 19 años dejó todo para huir de la guerra. Sus padres se quedaron en Odesa. “Ellos no quieren abandonar lo que les costó tanto construir”, apunta.
A sólo media cuadra de donde Anna junta plata para poder sobrevivir y empezar a buscar trabajo se ven los vestigios de la guerra que Polonia sufrió en el siglo pasado. El Castillo Real, que alojó a los reyes polacos, fue destruido por los nazis después del levantamiento del gueto de Varsovia en 1944, la rebelión del pueblo polaco antes de la caída de Adolf Hitler.
La capital polaca fue arrasada en esa época. La memoria de esa tragedia está viva en fotos inmensas que recuerdan en las propias calles cómo quedó esa zona después de la invasión nazi. Aquella guerra, que parece tan lejana y sólo está en la memoria de los más ancianos, está presente hoy en los jóvenes que rechazan la invasión rusa a Ucrania.
Polonia, el país miembro de la UE y la OTAN que ha recibido más del 60% de los 2,7 millones de refugiados en los países limítrofes, es uno de los abanderados de la línea dura contra Rusia. Su presidente, Andrzej Duda, ha advertido de que “cambiaría la situación” si Moscú utiliza armas químicas en Ucrania, en una entrevista a la BBC difundida este domingo.
Las calles de Varsovia están repletas de jóvenes como Anna que huyen de la guerra. Polonia teme que la invasión de Rusia a Ucrania termine con una crisis humanitaria en este país europeo, que pasó todas las tragedias posibles en el siglo XX, como los nazis y los comunistas.
“La guerra se acerca”, dice Pawe Borkowski, un estudiante de ingeniería, que estuvo en Medyka como voluntario. El domingo Polonia sintió los impactos de la guerra muy de cerca. La base ucraniana de Yavoriv, donde Rusia dice que se entrenan fuerzas extranjeras, fue bombardeada con misiles y murieron –según el gobierno ucraniano- 35 personas. En la ciudad de Mlyny el cielo se puso rojo durante la tarde y el pequeño pueblo tembló durante los bombardeos. “Yavoriv está muy cerca del límite. Si se produce un error y los misiles caen del lado polaco entramos en guerra”, afirmó Yavoriv, quien es reservista del ejército.
El nuevo blanco elegido de los misiles de Putin es el Centro para el Mantenimiento de la Paz y la Seguridad Internacionales, una instalación de entrenamiento militar que aloja a diferentes delegaciones de la Alianza Atlántica. El ministro de Defensa de Ucrania, Oleksii Reznikov, informó que en el cuartel destruido por las fuerzas rusas había “instructores extranjeros”. No se indicaron las nacionalidades de esos supuestos instructores pero el rumor era que había agentes norteamericanos que trabajaban en ese lugar.
La base de Yavoriv es el cuartel de entrenamiento más grande de Ucrania. El predio es de 360 kilómetros cuadrados. Allí se entrenan tropas ucranias y es donde se realizan la mayoría de los programas de formación con países de la OTAN.
El bombardeo a ese lugar parece una muestra de que en esta guerra el ajedrez de los ataques está muy ligado a lo que aparece en los medios de comunicación. Vladimir Putin eligió apretar el gatillo contra Yavoriv horas después de que la Unión Europea y la OTAN expresaran su intención de enviar al país todas las armas que sean necesarias. Hasta ahora Ucrania está sola a nivel militar en esta guerra. Al manos en la defensa militar. Eso provocó la queja del presidente ucraniano Volodímir Zelenski.
La cautela de sus vecinos y de las principales potencias de Europa y de Estados Unidos es que si se involucran con tropas esta guerra puede escalar a niveles impensados. Estados Unidos y la Unión Europea, por ahora, sólo libran una batalla económica contra Rusia, al sacar de circulación al país del sistema de transferencias Swift, que deja a los bancos rusos fuera del sistema. Esto obligó a que Putin impusiera un corralito en Moscú, similar al que existió en la Argentina en 2001.
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