La imagen final recorrió el mundo: Honnold, de pie en la aguja del edificio, a 508 metros de altura, tomó una selfie mientras soportaba fuertes ráfagas de viento. El ascenso formó parte del evento “Skyscraper Live”, emitido por Netflix con un retraso técnico de 10 segundos por razones de seguridad.
Una escalada extrema transmitida con protocolo especial
La plataforma decidió implementar un retardo en la emisión debido a las implicancias éticas de mostrar en tiempo real una actividad con riesgo mortal. De ese modo, la transmisión podía interrumpirse ante cualquier situación crítica.
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Honnold completó el recorrido en aproximadamente una hora y media. El tramo más complejo fueron los pisos centrales del edificio, conocidos como las “cajas de bambú”, donde la estructura presenta salientes y secciones empinadas que exigen máxima precisión física y mental.
Al llegar a la cima, el propio escalador describió la tensión del momento final: “Había mucho viento y pensé todo el tiempo en no perder el equilibrio. Pero también fue una vista increíble de Taipéi”.
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Un sueño postergado por el clima y un récord histórico
La escalada estaba prevista para el sábado, pero las condiciones meteorológicas obligaron a postergarla 24 horas. A diferencia de otros intentos anteriores, como el del francés Alain Robert en 2004, Honnold realizó la subida en modalidad solo integral, sin ningún tipo de línea de seguridad.
El recorrido incluyó una losa inicial de acero y vidrio, el extenso tramo de las “cajas de bambú” entre los pisos 27 y 90 y una fase final extremadamente expuesta hasta la aguja superior.
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“Escalar un rascacielos siempre fue el sueño de mi vida”, expresó el atleta tras completar el desafío, mientras el público reunido en la base del edificio celebraba la hazaña.
A los 40 años, Alex Honnold sumó otro capítulo histórico a su carrera y reafirmó su lugar como una de las figuras más influyentes de la escalada moderna.