Francisco estuvo este viernes en la ciudad de Puerto Maldonado, capital de la región amazónica de Madre de Dios, que atraviesa “su punto más crítico, como una herida de la Amazonía peruana”, aseguró el líder shipibo y presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Lizardo Cauper.
Los problemas que aquejan a Madre de Dios van desde la deforestación, el tráfico de tierras, la minería informal, hasta las derivadas de estas actividades ilegales, como el trabajo infantil y la trata de personas.
“Probablemente los pueblos amazónicos nunca estuvieron tan amenazados como ahora”, enfatizó el Sumo Pontífice en su discurso ante los indígenas y agregó: “La amenaza contra sus territorios viene por la perversión de ciertas políticas sin tener en cuenta al ser humano”.
“Hemos de romper con el paradigma histórico que considera a la Amazonía como una expensa inagotable para los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes. Propongo tener espacios de diálogos con los pueblos nativos. Un diálogo intercultural en el cual ustedes sean los principales interlocutores. El reconocimiento y el diálogo serán el mejor camino para transformar las históricas relaciones marcadas por la discriminación. Ustedes con su vida son un grito a la conciencia de un estilo de vida que no logra dimensionar los costes del mismo. La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida“, subrayó el Papa.
Por último, pidió: “No nos hagamos los distraídos ni miremos para otra parte. Hay mucha complicidad. Todos los esfuerzos que hagamos por mejorar la vida de los pueblos amazónicos serán siempre pocos. Son preocupantes las noticias que llegan del avance de algunas enfermedades. Asusta el silencio porque mata. Pedimos a los Estados que se implementen políticas de salud interculturales“.
Representantes de los indígenas expusieron ante el papa Francisco las “muchas crueldades e injusticias” que sufren los “hermanos indígenas” y pidieron que los defienda. Héctor Sueyo y Yésica Patiachi, del pueblo originario de Harakbut, expusieron una dramática situación.
Sus palabras fueron recibidas con los aplausos de los cerca de 4.000 representantes indígenas que llenaron el Coliseo de Madre de Dios para el encuentro con el Sumo Pontífice.
“Nuestros hermanos indígenas de varias regiones de la Amazonía sufren por las explotaciones de nuestros recursos naturales. En la actualidad muchos foráneos invaden nuestros territorios: los cortadores de árboles, los buscadores de oro, las compañías petroleras…“, comenzaron así su relato, en el que detallaron cómo les ha cambiado la vida la llegada de las industrias mineras y petroleras.
“Entran a nuestros territorios sin consultarnos y nosotros sufriremos mucho y moriremos cuando los foráneos perforen la tierra para sacar el agua negra metalizada, sufriremos cuando envenenen y malogren nuestros ríos convertidos en aguas negras de la muerte“, continuaron.
Pidieron educación para sus hijos, para que no sufran discriminación, pero no que la escuela borre sus tradiciones y su sabiduría ancestral.
Expresaron su miedo porque los que son de otros lugares y nunca han vivido aquí quieren hacerlos desaparecer, y lanzaron su preocupación por lo que le está sucediendo a la tierra debido al cambio climático. “Por todo esto, el cielo está muy molesto y llora porque estamos destruyendo nuestro planeta. Si no tenemos alimento, moriremos de hambre“.
Fuente: Infobae
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