Por Andrea Romanos
Cuando pensamos en corrupción nos vienen a la cabeza grandes empresas, políticos deshonestos y autoridades que aceptan coimas a distintos niveles. Sin embargo, tendemos a obviar preguntarnos cómo la cuestión de género afecta a las mujeres en el ámbito de la corrupción.
Esto es lo que hace justamente la ONG Transparencia Internacional en el nuevo número de su informe Barómetro Global de la Corrupción, centrado en América Latina y el Caribe, que revela que la extorsión sexual es una pata menos conocida de la corrupción en la región, pero no por ello deja de ser tan habitual como otras.
Históricamente, existen pocos datos de cómo las mujeres sufren la corrupción en sus cuerpos. Ahora, basando sus conclusiones en datos, la ONG concluye que como principal sostén de sus familias, ellas a menudo dependen de los servicios públicos, lo que las hace más vulnerables a diferentes tipos de sobornos.
Los resultados revelan que las mujeres son más propensas a pagar sobornos por los servicios de salud y la educación pública, mientras que los hombres tienden a pagar sobornos a la policía, por los servicios básicos y los documentos de identidad, revela el informe.
Cuando el sexo es moneda de cambio, a menudo algunas mujeres se ven obligadas a ofrecer favores sexuales con el fin de obtener estos servicios públicos, como son la atención médica y el acceso a la escolarización.
Las encuestas, realizadas a más de 17.000 personas en 18 países, revelan que en Latinoamérica una de cada cinco personas experimentó la extorsión sexual o conoce a alguien que pasó por esa situación. Además, el 71% de las personas que fueron preguntadas opinó que la extorsión sexual ocurre al menos ocasionalmente, frente a tan sólo un 8% de los ciudadanos que cree que eso nunca sucedió.
“Es muy importante estudiar en profundidad el vínculo entre corrupción y género. La corrupción es un tabú en muchos sitios; y la discriminación sexual, también. La corrupción contra la mujer es por tanto un doble tabú. Por eso es importante darle espacio y visibilidad a este asunto. Si no, no se puede contrarrestar”, explicó la directora ejecutiva de TI, Patricia Moreira, a la Agencia EFE.
Los índices de extorsión sexual por país indican que Barbados es el lugar donde un mayor número de personas (el 30%) se vieron extorsionadas sexualmente o conocen a alguien que lo estuvo. Le siguen Bahamas (24%), Guyana (22%), Brasil (20%) y Venezuela, Argentina y Trinidad y Tobago (todas con el 19%).
El informe destaca la situación de Perú, donde género y extorsión sexual a menudo van de la mano. En el 2011, las autoridades descubrieron que aumentar el número de policías de tránsito femeninas podía ayudar a reducir los niveles de corrupción en la capital, Lima.
Una encuesta nacional del 2012 a cargo de Proética, el capítulo de Transparency International en el Perú, reveló que más de la mitad de los ciudadanos sostienen que la corrupción tiene un mayor impacto en los programas que benefician a las mujeres, mientras que casi la mitad de los ciudadanos piensan que, en comparación con los hombres, es menos probable que se tomen con seriedad las denuncias de corrupción realizadas por las mujeres.
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